Dice la diputada socialista Mª Luz Martínez Seijo que "en los últimos años se ha notado un incremento en las tareas escolares”. Y yo me pregunto, ¿cómo se ha notado? ¿quién lo ha medido? Porque yo no lo he notado en mis hijos. ¿Cómo se mide el tiempo que dedican los chicos a los deberes? Porque un día los hacen más rápido y otro, para hacer lo mismo, enredan más; unos chicos los hacen deprisa y otros despacio; unas materias les resultan más sencillas a unos y más complejas a otros... ¿Ese incremento que ha notado la diputada Martínez Seijo es real o es una impresión subjetiva? O, simplemente, dicen que hay más tareas escolares porque últimamente hay más protestas. En ese caso, habría que analizar el motivo de las protestas... que no tiene que ser necesariamente que se manden más tareas.
Dice esta diputada que los deberes escolares son fuente de “desigualdad social” y explica que no todos los padres tienen tiempo de ayudar a sus hijos a hacer los deberes. ¡Alucino! Pero los deberes, ¿quien los tiene que hacer? ¿el chico o sus padres? Flaco favor le hacemos a nuestro hijo si se le hacemos los deberes los padres. Una cosa es que resolvamos una duda puntual y otra cosa es estar sentados con ellos. Los chicos deben ser autónomos a la hora de hacer sus tareas porque, de lo contrario, no formamos personas responsables.
Me gustaría que la diputada Martínez Seijo me explicara cómo va a prevenir esta “desigualdad social” y si va a prevenir de alguna manera TODAS las desigualdades sociales. A ver, como hay padres que no pueden hacer los deberes con sus hijos por falta de tiempo o falta de conocimientos, tendremos que tomar como patrón la capacidad de aquellos padres con menos tiempo y con menos conocimientos... y, a partir de ahí, punto final. ¡Manos quietas! ¡STOP! ¡Ya no se hace más! Es decir, todos iguales... por abajo. ¿No sería mejor fomentar el trabajo, el esfuerzo y el mérito para que los chicos vivan en mejores condiciones que sus padres? Todo apunta a que a esta diputada lo que le parece más justo es que todos seamos igual de ignorantes.
La educación ha sido siempre el modo por el que la gente pobre podía salir de su postración social con su mérito, su talento y su esfuerzo. No dejo de asombrarme de como la izquierda española se empeña en no dejar salir a los más desfavorecidos de su circulo de pobreza negándoles el ascensor social de la educación. Eso sí, procurando que el nivel de formación del conjunto nade en la vulgaridad. Más bien da la impresión de que los políticos temen que los ciudadanos estén bien formados.
Y me asaltan otras preguntas: ¿nos dirá la diputada socialista el tiempo que deben estar los chicos viendo la televisión, jugando con los vídeo juegos o la “tablet”? ¡Qué afán por regularlo todo! ¡Qué manía por meterse en la casa de los demás!
Por cierto, la diputada Mariluz Martínez Seijo parece una ferviente neopedagoga experta en innovación educativa según figura en su biografía. ¡Miedo me da!

