sábado, 28 de febrero de 2026

Vivir de lo público

En los últimos tiempos se ha agitado el debate maniqueo que pretende enfrentar la iniciativa pública con la privada y viceversa. El lector ya se habrá percatado de las aviesas intenciones que se esconden tras este movimiento. Argumentar que lo privado persigue ganar dinero es tan bobo que no se sostiene. ¡Claro! Si un privado pierde dinero, cierra. Lo mismo pasa en lo público: si no pagas lo razonable, te quedan sin servicio. Eso es lo que está pasando en España con la milicia, sin ir más lejos. Los experimentos comunistas ya sabemos como terminaron e insistir en ellos manifiesta una ignorancia maliciosa. Hay serias razones antropológicas para prever que la gestión estatal de los medios de producción termina siempre como el rosario de la aurora.

Al fin y al cabo, sea una u otra la iniciativa, lo que hay son personas, que hacen bien su trabajo o que lo hacen mal. ¿Hay abusos en el sector privado? Evidentemente. ¿Los hay en el público? Está claro que sí. Lo que tiene un tufillo demagógico es que el gobierno de turno acuse al sector privado de defraudar, a la vez que se inhibe en su deber de vigilar. Y cuando digo vigilar, me refiero a velar por la calidad exigible tanto a los privados como a los públicos. ¡AMBOS!

El pasado mes de noviembre publicaba el diario online El Debate una noticia titulada "El rector que preside las universidades de Madrid dispara el número de cargos a dedo: «Hay un cortijo que vive de lo público»". En la información aparecía, entre otras cosas, la siguiente imagen con una relación de cargos no estatutarios ("no orgánicos" se dice en el periódico) que pertenecen al estamento docente (catedráticos, titulares, etc.), pero realizan tareas de gestión y cobrar jugosos complementos por ello.


A mi entender faltan carguitos, pues conozco algunos que no están en la relación, pero hay quien ha estudiado el tema en detalle y afirma que el listado completo sería del doble de los que vemos aquí. Sea como fuere, esto es vivir de lo público en vez de servir a la sociedad. La iniciativa privada no permitiría este saqueo, pero como el dinero público "no es de nadie" o es "pólvora del rey", pues a la saca.

¿Qué razones hay para que un profesor deje de dar clase y se dedique a la gestión? ¿Es que no hay personal de administración? Falso. En la Universidad de Alcalá hay un empleado dedicado a la gestión por cada dos docentes aproximadamente, es decir, una barbaridad. ¿Es que los gestores no saben hacer su trabajo? Mentira. Son buenos en lo suyo, pero han de soportar ser postergados por un docente, que suele dedicarse a enredar y a pontificar de lo que no controla.

La pregunta nos asalta inmediatamente: ¿por qué alguien, que ha sacado una oposición para dedicarse a la docencia, la abandona por la gestión? La respuesta es sencilla: porque ejerce la nueva tarea sin rendir cuentas, como un aficionado, cobra un buen pellizco y ejerce mando en plaza, que ya se sabe que a los boomers esto de mandar nos vuelve locos (minuto 22 y ss). Negocio redondo. Para colmo, estos desertores de la tiza se declaran profesores vocacionales.

Todo esto es un fraude de proporciones catedralicias. Además de no dar clase y cobrar por enredar, hay que sustituirles. También la sustitución está pensada. No se deja nada al azar. El sustituto será un profesor precarizado, cuya carrera dependerá de hacerles los articulitos a estos caraduras, que luego irán diciendo que investigan. Artículos que publicarán en revistas chinas de pago, que será sufragado con dinerito público, aunque beneficie a particulares.

Animo al lector a que eche un vistazo al listado. Busque al director y las dos subdirectoras de la Escuela de Doctorado, catedrático, titular y ayudante doctor, para que haya de todo un poco. Al director y subdirector de calidad. Al director de la oficina de gestión de infraestructuras, que no es arquitecto, sino catedrático de electrónica. Al director de transferencia, del que doy fe de que no para de hablar por teléfono. Al director para las artes y la cultura, que se deja la vida presentando actos... Es de traca.

Se rasgan las vestiduras por la "infrafinanciación", por ejemplo la Universidad Complutense de Madrid, pero no cuentan que tienen la mitad de alumnos que hace 40 años, con la misma cantidad de profesores y con más edificios. O la Universidad Rey Juan Carlos, que tiene un déficit de 76 millones. Algo falla en su gestión y han de rendir cuentas. El dinero público se ha de gastar con mucho respeto, porque sale del trabajo y de los impuestos de mucha gente, que no puede orillar su tarea para apuntarse a una sinecura con complemento retributivo. 


domingo, 15 de febrero de 2026

¡A ver, chicos! No copiéis, que el vicerrector se enfada

La tentación de copiar es consustancial a la condición de estudiante. Es el modo canónico en el que se manifiesta la pereza en ese periodo vital o, quizá, la solución fácil cuando la gandulería y el desorden ganaron las batallas previas. ¿Quién no ha echado un vistazo a los exámenes aledaños, para descubrir —casi siempre— que los compañeros de fatigas estaban más perdidos que Amundsen y que sus incipientes respuestas iban encaminadas al abismo?

Contra las maniobras estudiantiles, ha de estar la profesionalidad del docente. Un buen examen, además de servir para instruir y evaluar, es herramienta de formación, que contribuye a forjar una vida organizada, en la que las prioridades están correctamente ordenadas a fin de sacar el mayor rendimiento al tiempo, un bien escaso por naturaleza. Un título académico, no sólo ha de ser garantía de conocimientos, sino también de disposiciones.

Entre el profesorado de la UAH se ha extendido la sospecha —nacida de evidencias— de que el copieteo va en aumento, tanto en cantidad como en sofisticación, muchas veces gracias a las últimas tecnologías. Trampas que van más allá de las pruebas de evaluación y proliferan en trabajos, prácticas y presentaciones. Mi propia experiencia lo avala: memorias de prácticas en las que la mayoría contiene idéntico y exótico error, aviso de una academia de que mis alumnos están ofreciendo dinero para que les resuelvan un trabajo, etc.

Ante esta situación, el vicerrector de estudios de grado, Jorge Pérez Serrano, ha salido al paso con una nota que no tiene desperdicio y que ilustra una vez más la decadencia de la institución cisneriana. Concretamente, nos pide que "cualquier acto fraudulento debe ser puesto en conocimiento del responsable del título y este decidir si se eleva a instancias superiores". Esto significa que la persecución del fraude en la UAH se convierte en una decisión discrecional, ya que pasa por la voluntad de un "responsable" en vez de estar regida por una norma.

La nota del doctor Pérez enlaza con la Ley 3/2022, de 24 de febrero, de convivencia universitaria, que establece sanciones ejemplares como la expulsión y la pérdida de derechos, pero cuyo rigor se ve mitigado por la eventual blandenguería del "responsable". Y aquí es donde está el hartazgo de muchos profesores, que perciben que no se hace nada.

La ocurrencia del vice es rogar que se incremente el número de vigilantes en las pruebas, a lo que inmediatamente nos asalta la pregunta de ¿para qué quiere más centinelas si, detectado el fraude, va a mirar para otro lado?

Cada problema requiere una solución a la altura de la coyuntura. Como ejemplo, reproduzco el conocido aviso de la biblioteca de la Universidad de Salamanca en tiempos de Francisco de Vitoria.

En aquellos momentos, los libros representaban un patrimonio precioso y escaso, y la sanción decretada por su enajenación estaba a la altura del bien que se quería preservar. La pena evidencia una voluntad inequívoca acerca del capital a proteger, más allá de que hoy en día nos suene jocoso y carezca de efecto disuasorio.

Si Jorge Pérez tuviera una voluntad decidida de cortar el fraude académico, no se andaría con paños calientes y advertiría sin rodeos con las penas establecidas en nuestras leyes, evitando la discrecionalidad tramposa de un juez intermedio. Lo demás es un "quiero y no quiero" que fomenta el dolo.

Por otra parte, tampoco ayuda mucho al fortalecimiento moral de la vida académica la laxitud con la que se evalúa en nuestros días. A esto cooperan dos fuerzas sumatorias: la presión para aprobar a todo hijo de vecino que ejercen nuestros gestores, y la desidia del docente, más preocupado por publicar articulitos para medrar que por enseñar.

Si los exámenes estuvieran bien confeccionados y fueran "de pensar" no habría tanto copieteo, pero como se han convertido en un remedo de la famosa consulta sobre la pigmentación del caballo blanco de Santiago, mero vómito de ejercicios tipo, regurgitación de conocimientos memorizados, pasa lo que pasa.

El deber de evaluar del profesor es sagrado y la mayor de sus responsabilidades, por encima, incluso, de la instrucción. Discriminar quien sabe y quien no sabe es un compromiso de trascendencia social del que un docente que se precie no puede abdicar, pues hacerlo es un fraude mayor que el que comete el alumno cuando copia.

La laxitud con la que se otorgan aprobados hace daño tanto a la sociedad como a los individuos. A la primera, porque iguala a todos por abajo escondiendo el conocimiento y la competencia reales. Y a los segundos, porque les engaña —haciéndoles creer que saben—, les ensoberbece —premiándoles con un mérito que no poseen— y les debilita —impidiéndoles abordar las tareas que les serían propias—.

Eso sí, a todo esto hemos llegado vistiéndolo de vocación docente, novedad metodológica y otras zarandajas: como aquel catedrático, felizmente jubilado, que evaluaba "mirando a los ojos" (sic), o la autoevaluación, un innovador oxímoron, pues evaluar es "valorar desde fuera" y hacerlo desde dentro, una contracción.



jueves, 5 de febrero de 2026

Priapo y los currículums académicos

Charlaba hace unos días con unos antiguos alumnos y vino a colación el desconocimiento actual de la mitología griega, con todo lo que tiene de pérdida cultural e incluso de referencia ética y emocional. Otro tanto sucede con la Historia Sagrada, cuyo conocimiento es un valor en sí mismo, para creyentes y no creyentes, la Historia —a secas, no la Memoria esa que nos quieren imponer—, los clásicos de la Literatura, etc.

Este empobrecimiento conduce, por ejemplo, a que un paseo por el Museo del Prado no deje la menor huella en la corteza cerebral de la mayoría de sus visitantes, y eso dando por imposible la impronta espiritual, afectiva o sensible, que muchos de los que por allí deambulan no son más que trozos de carne con ojos. Cuando esos mastuerzos contemplan a una bella figura femenina no son capaces de distinguir si se trata de Venus, la virtud de la prudencia, Dalila o la musa de la música. Se quedan en el virtuosismo técnico, pero no olvidemos que una cosa es ser buen pintor y otra un genio. La genialidad no la da el dominio del oficio, sino la capacidad de transmitir ideas o narrar acontecimientos en una imagen. Así, los colores, las formas, los animales o las posturas forman parte de un lenguaje que se está perdiendo poco a poco.

Y hablando de genialidad, tengo que recomendar vivamente la exposición temporal sobre Antonio Raphael Mengs que ha preparado el Museo del Prado. ¡Magnífica! Por la recopilación de obras mostradas y por su hilo argumental. Qué buena la anécdota del fresco que pintó, imitando a uno clásico, con el fin de dejar en evidencia la falsa erudición de un arqueólogo de la época. Algo así deberíamos hacer con nuestros catedráticos de promoción interna...

Pues bien, en el Olimpo reside un dios menor llamado Príapo, símbolo de la fecundidad, que se representa dotado de un enorme falo en perpetua erección. Aunque no son pocas las explicaciones de su deformidad, una de ellas se relaciona con un castigo impuesto como escarmiento a su rijosidad.

Fuere como fuere, la hipertrofia de este dios griego desata la misma hilaridad que los curricula de muchos "investigadores" de nuestros días, asiduos de paraninfos, congresos y saraos de entrega de galardones, aunque menos dados a pisar las aulas: cientos de artículos, comunicaciones a congresos, presidencias de comités, premios, etc. que les sirven de ornamento para ocultar su necedad. En fin, un priapismo enfermizo que evidencia la impostura de nuestra universidad.

Einstein —que era un genio como Mengs, aunque en otra disciplina— solamente publicó 25 artículos en toda su vida. Sin embargo, estos cretinos, ni aupándose en todos sus irrelevantes papers le llegarían a la suela del zapato. Sólo les queda la condena de cargar eternamente con su extravagancia.



sábado, 31 de enero de 2026

Lo que la universidad dice de sí misma

En muchas ocasiones, lo que una institución dice de sí misma, e incluso lo que deja de decir, ofrece una información valiosísima acerca de su modo de ser. Las manifestaciones ad extra de los sujetos son tan explicativas como el móvil del crimen: proporcionan las razones que esclarecen su comportamiento. Es aquello que estudiábamos en filosofía: "operari sequitur esse" o "agere sequitur esse", esto es, las acciones de un sujeto se derivan de su naturaleza.

En este sentido, es vox populi que las chorradas que suele publicar el Portal de Comunicación de la UAH evidencian la inania de la universidad y el teatrillo de bombos mutuos en el que actúa la tropa que parasita la institución. Pero más allá de las noticias, expongo seguidamente algunas de estas elocuentes manifestaciones. Veamos:

Oferta de empleo para lector de diapositivas (noviembre de 2025):

¿Buscamos profesionales o lectores de diapositivas? Te dan "todo el material preparado" y "te ayudarán en todo el proceso". Y, ¿dónde queda la libertad de cátedra? Si el profesional realmente sabe de lo suyo, querrá explicarlo como crea conveniente, con su enfoque, su hilo conductor y su método... Lo que sucede es que NO se busca alguien que sepa, porque el sueldo que se ofrece es irrisorio, sino alguien que facilite eludir la tediosa tarea docente (que debería ser la principal de un profesor) y, si es posible, haga articulitos para seguir engordando el curriculum vitae de los que mandan. Si de verdad se buscara un profesor con conocimientos, se convocaría una plaza de Titular de Universidad, pero eso no mola, porque llegará con criterio propio y romperá los equilibrios de poder.

Sectarismo galopante (31 de enero de 2026):

La siguiente captura es de la página web de José Antonio Portilla, candidato a rector. Obsérvese el reconocimiento tácito del sectarismo que corroe la Universidad de Alcalá. Cito: "[...] sabemos que en la universidad, a veces, un gesto noble como ofrecer tu nombre puede convertirse en una carga, en una exposición innecesaria e incluso en motivo de inquietud".

Es lo que tienen los niños y los locos, que dicen la verdad. Portilla es un niño, él ve lo que hacen sus mayores e imita, pero sin saber muy bien por qué. Hace el ridículo (mucho, mucho), pero no es menos cierto que suscita ternura. Se da cuenta de que las cosas van mal, pero no advierte que él encarna todos esos males. Reconoce el sectarismo de una institución que está llamada al diálogo, pero él mismo ha perseguido, calumniado y difamado cobardemente, sin dar opción a defensa, y todo por granjearse el favor de quienes se reían de él a sus espaldas. ¡Pobre!

La logia parasitaria (31 de enero de 2026):

La última captura representa la otra cara de la misma moneda: si antes veíamos la cara del sectarismo, ahora vemos la cruz del cortijo, chiringuito, banda o como más nos guste denominar a esta tropa. Es la página web de Carmelo García, candidato "oficialista" a rector, el elegido por la logia que vive de la institución... y que no quiere dejar la teta nutricia de lo público.

La convocatoria a elecciones a rector se produjo el pasado 29 de enero, la web apareció justo al día siguiente, el 30, y ya ese día manifestaron su apoyo más de 300 personas, como vemos en la captura. Entre ellos multitud de cargos, de esos que no dan clase y que cobran complemento retributivo, jubilados que tuvieron mando en plaza, etc. Evidentemente, estos no temen el sectarismo que amenaza al bando opositor y quieren que todo siga igual. No en vano, Carmelo García lleva más de 20 años pululando por los más altos despachos de la institución. 

Cabe preguntarse si todos estos, que han manifestado su adhesión con tanta celeridad, cual desatado resorte, han leído el programa electoral de algún candidato. Evidentemente no, porque aún no se ha publicado ninguno. Pues eso: "operari sequitur esse".

Podría seguir con otras manifestaciones ad extra, pero no quiero cansar. Dejo para otro día unas cuantas.


NOTA: el atento lector ya habrá reparado en que estamos de elecciones a rector en la UAH. Ya comentaré algo en próximas entradas.

viernes, 19 de diciembre de 2025

La inquisidora del chiringuito

Me ha llamado la atención. Escuecen mis opiniones. No gusta que diga en voz alta que el rey va desnudo. Prefieren a los indignados de cafetería, que protestan airadamente ante el fraude en el que ha devenido la universidad, pero luego callan y votan como corderos "lo que tienen que votar" en los órganos colegiados.

La universidad, que debería promover el debate de ideas, se ha convertido en la asamblea de Kim Jong-un, en la que el primero que deja de aplaudir se pasa una temporada en el campo de reeducación. Los órganos colegiados, aquellos diseñados para la discusión, son congregaciones mudas que aprueban por asentimiento todo lo que se les presenta: un día esto y al mes su contrario. Sin pestañear.

La consigna es "ver, oír y callar"... y esperar a ver si cae la cátedra de promoción interna con los artículos que escriben los becarios y los precarizados. El que se mueve, no sale en la foto. El que, solamente una vez y por despiste, osó manifestar un pensamiento libre, se queda sin premio o tendrá que hacer penitencia durante años hasta conseguir su acreditada cátedra.

Esta semana me escribía un alumno para preguntarme si no me dan miedo estos enemigos que quieren quitarme de en medio. No, claro que no, pero este es el ambiente en el que se desarrolla mi trabajo. Y en este ambiente hay que entender el siguiente comentario:

Una reprimenda en toda regla por dar mi opinión. ¡Asombroso! ¿Quizá es que  los "momentos huelga" son de obligado acatamiento? Cerrar líneas, adhesión incondicional, anatema sea el disidente... ¿Pero dónde estamos?

Analicemos el discurso, que no tiene desperdicio. El verbo "denostar": los gestores son intocables, no se equivocan nunca, su labor es incuestionable, gozan del privilegio papal de la infalibilidad y si les criticas, es que les injurias. El uso del verbo se califica solo.

La "comunidad gestora": si cambiamos "comunidad" por "chiringuito" se hace la luz. Los que manejan el cotarro se ven atacados. Obvio, la institución es suya.

Los "claros diagnósticos" no gustan. La costumbre es trapichear en los despachos, repartir prebendas y atornillar los votos. Cuando se prefiere urdir en la sombra a dar la cara es por algo.

"Remar en la dirección correcta" suena a las galeras de Ben-Hur. Imaginemos la suave brisa marina acariciando los rostros (de cemento) de la comunidad gestora, mientras los remeros empujan la nave a ritmo de tamboril. Se me vienen a la cabeza los magníficos cuadros de Ulpiano Checa que, dicho sea de paso, podemos contemplar en el interesante pueblo de Colmenar de Oreja.

"Arrastrar la institución por el suelo" es lo que hacen los que se han apoderado de ella, se aprovechan de ella y defraudan a los alumnos con una pésima formación, más preocupados por la tasa de aprobados y de encontrar becarios que les hagan los artículos que por una verdadera "formación de calidad". ¡Ay! La palabra "calidad", ese comodín tan vacío de significado.

Fiódor Dostoyevski escribió el famoso capítulo "El Gran Inquisidor", dentro de la novela "Los hermanos Karamázov", como una disquisición entre pan o libertad. Recomiendo vivamente su lectura. Es muy corto. Yo me quedo con la LIBERTAD. El pan (la cátedra de promoción interna) se la dejo a mi inquisidora particular. ¡Basta de censura!

Todo esto nos demuestra que los órganos colegiados, las asambleas, la aparente democracia se pervierte si no hay honestidad. Al final, lo que falla no son los sistemas, son los valores.

*    *    *

Aprovecho la ocasión para desear una feliz Navidad a todos mis lectores, incluidos los enemigos, y especialmente a los que tan amablemente me hacen llegar dulces.




domingo, 23 de noviembre de 2025

La falsi huelga por la falsi "infrafinanciación"

Los próximos 26 y 27 de noviembre está convocada una huelga universitaria en la CAM para protestar por la supuesta "infrafinanciación" de la pública y el auge de la privada. Lo que hay detrás de estos movimientos lo explico en un artículo de El Confidencial Digital titulado "¿Qué está pasando en la universidad?", y sobre la falsa "infrafinanciación" también he escrito recientemente en este mismo blog, aunque baste recordar que en los últimos 10 años la financiación de las universidades públicas españolas ha crecido un 30% y los profesores un 13%, para prácticamente el mismo número de alumnos (véase la web del Ministerio de Universidades).

La huelga es un paripé de los rectores y de los sindicatos de clase, cada cual por motivos diferentes. Los rectores no quieren que se les acabe la mamandurría de gestionar sin rendir cuentas, atentos en exclusiva a repartir prebendas a sus redes clientelares. Y los sindicatos no pierden la ocasión de organizarle un jolgorio a Ayuso, para justificar que viven del cuento. Como vemos, ambos pretextos convergen en el anhelo de vivir sin currar.

Lo cierto es que no hay mucho ambiente de huelga. Algunos profesores darán facilidades a los alumnos para quitarse clases, pero no rellenarán el formulario de adhesión para que les descuenten de la nómina: no está la cosa como para perder varios cientos de euros. Y los sindicalistas harán otro tanto, que una cosa es azuzar a los demás y otra muy distinta perder dinero.

Por eso se está espoleando a los estudiantes para que hagan presión, monten ruido y le den un poco de lustre a la protesta. Ellos son manipulables y proclives a perder clases, pero no pierden pasta, pierden conocimientos, aunque ahora no se den cuenta. No es la primera vez que los rectores y la CRUE —su sindicato— movilizan a los estudiantes en su beneficio.

Esta semana los representantes estudiantiles nos han remitido varios recordatorios panfletarios acerca de la necesidad de defender una universidad que, en realidad, les estafa. Es una pena porque la argumentación está llena de simplezas y es gramaticalmente mejorable, pero sobre todo porque evidencia el tejemaneje. Y, mientras, alguno se dedica a viajar y a colocar a sus amigos.

En fin...

MÁS DATOS (no opiniones)

La siguiente gráfica muestra la evolución del presupuesto de la UAH (tomado del Portal de Transparencia de la propia universidad el día 26 de noviembre de 2025). Si el análisis matemático no me falla, parece que no deja de crecer.


domingo, 16 de noviembre de 2025

Viaje de fin de mandato... by the face

Igual que los chicos de 4º de la ESO se van de viaje de fin de curso, el inefable rector de la Universidad de Alcalá se ha ido de viaje de fin de mandato. Han sido 6 años de desvelos e incansable faena al timón de la Cisneriana y se merecía un pequeño homenaje... o, al menos, así lo debe de haber entendido él.

Para poder justificar el paseo by the face, es decir, con cargo a los presupuestos públicos, Saz, que se cree muy listo, se ha inventado el Premio Campus Patrimonio. Un premio que, según proclama su gabinete de prensa, es "prestigioso" desde su nacimiento, hace ahora 2 años.

Pues bien, la estratagema consiste en buscar un lugar apetecible al que peregrinar en otoño y conceder a alguna institución del destino elegido un galardón que justifique el desplazamiento. Como vemos, el premio es prestigioso de cuna y a domicilio. El Premio Glovo y José Vicente, su rider.

El rector rider José Vicente Saz
El rector rider José Vicente Saz

Estaremos de acuerdo en que Boston mola mucho en esa época del año y que por allí cerca anda la Universidad de Harvard. ¿Pues para qué queremos más? "¡María! Haz la maleta, que nos vamos a los USA" le dijo el rider a la vicerrectora de Relaciones Institucionales y Coordinación. Y esta, sin pensárselo dos veces, preparó los modelitos y la cuenta de Instagram (Aviso: puede herir su sensibilidad).

¿Los Nobel no se recogen en Estocolmo? ¿Los Princesa de Asturias, en Oviedo? Pero estos, son tan "prestigiosos" que se llevan a domicilio por el mismo precio. El precio de la "infrafinanciación" de la universidad pública, que da para un viaje de fin de mandato. Ya me veo a Georgina Rodríguez anunciando el Premio Glovo.

Me imagino las caras de los dirigentes de Harvard cuando se enteraron de la distinción que les hacían allende los mares. Idea que me confirman las fotos de la "ceremonia" de entrega, en la que la delegación "premiante" fue recibida por un único receptor "premiado", Alan Garber, pues intuyo que los demás tenían cosas más importantes que hacer. No cabe la menor duda de que el rector rider es un sinvergüenza, al menos, por osado y desinhibido... o un absoluto insensato.

En estos tiempo de "infrafinanciación" de la universidad pública, hay que destacar que además del rider y la vice Sarabia, se desplazaron Javier de la Mata, vicerrector de Investigación y Transferencia, Javier Rivera, vocal del Consejo Asesor, y Cristina Crespo, directora de Gabinete del rector. Que cada cual eche sus cuentas o se las pida a la IA, que es más moderno, y sume con los gastos de la cafetería, las licencias de streaming, etc.

Este sainete es el epítome de la gestión de Saz, que ha intentado frenar la evidente decadencia de la UAH con campañas de publicidad, embajadores de trapo, premios para amigos, cargos a dedo y ocurrencias a la altura de su futilidad docente e investigadora. La siguiente fotografía habla por sí misma.
El rector José Vicente Saz con Hormona y Neurona
El rector con los Teleñecos de la UAH

Con todo, me pregunto: ¿habrá algún miembro del Consejo de Gobierno que pregunte al rector por los gastos del viaje de fin de mandato, los objetivos buscados y los resultados obtenidos? ¿O están todos tan apesebrados que se han quedado mudos? ¿Dirá algo el candidato "opositor" a rector, Portilla? Porque el candidato "oficialista" sólo está esperando a que llegue el día de las elecciones para ir pensando a quién se le entregará la siguiente edición del "prestigioso" Premio Glovo.

No cabe un tonto más... y contra esto no hay "infrafinanciación" que valga.