Había oído lo del aura a los alumnos, pero me quedé de piedra cuando me enteré del significado de "farmear aura", a saber, la realización de acciones en público con el fin de ganar prestigio. Aunque no sé de qué tipo de prestigio se trata, porque los ejemplos propuestos van de escenificar extravagancias, ridiculeces o disparates más o menos ocurrentes.
Lo que tengo claro es que si una memez la bautizas en inglés, se hace un hueco en el patrimonio social sin el menor problema. Hasta ahí llega la sinrazón de las masas cretinizadas, que diría Juan Manuel de Prada. Según me dice la Inteligencia Artificial, "farmear" (de granja en inglés) significa repetir una acción para acumular puntos o recursos, tal y como se hace en los videojuegos. O sea, que "farmear" se podría haber dicho en castellano con "granjear" con igual significado, pero menos "aura", evidentemente.
He visto que la majadería se ha incorporado al ámbito periodístico sin rubor y ayer titulaba El Mundo "Flavio Briatore farmea aura", refiriéndose a las andanzas del anciano en el circuito de Madring.
Lo que me llama la atención es que el fenómeno "farmear aura" surja en un mundo profundamente relativista, en el que cada cuál puede pensar lo que le dé la real gana e incluso entrar en contradicción consigo mismo, sin que nadie se rasgue las vestiduras. ¿Qué sentido tiene, en este contexto, pretender aura?
Resulta absolutamente incongruente que en una sociedad individualista hasta el paroxismo, en la que la exaltación del yo inmanente es la nueva religión, esos individuos busquen ser reconocidos por algún tipo de carisma. ¿En qué quedamos? ¿Eres un ser único que merece todo el respeto en tu luminosidad de singular espectro o necesitas el reconocimiento ajeno para que brille tu aura?
Esto no es más que otra manifestación de la sociedad del "like", ese entorno cultural donde la validación personal y la autoestima dependen de los "me gusta" y la aprobación en las redes sociales. Es lo de medir la calidad de la función docente por lo que opinen los alumnos en encuestas anónimas. Es lo de la verdad sociológica, que tantas veces he mencionado.
Personalmente, yo soy más de Mecano "y lo que opinen los demás está de más" (Mujer contra mujer, 1988), es decir, que me la pela lo que digan las encuestas, los portales y los comentarios... y más si son cobardemente anónimos.
Traigo aquí una palabras de Luis Piedrahita, que me parece que vienen al pelo: "Dicen que es mejor estar callado y parecer tonto, antes que abrir la boca y demostrarlo. Yo creo que no. Yo creo que cuando eres tonto lo mejor es dejarlo claro lo antes posible, si no la gente se hace ilusiones o, peor aún, uno mismo se hace ilusiones. Los griegos decían: conócete a ti mismo. Y lo comparto. Uno ha de saber qué tipo de estúpido es. Ahora mismo, en tiempos de Inteligencias Artificiales, lo único que nos queda como refugio diferenciador es nuestra imperfección genuinamente humana. Falta mucho todavía para que la tecnología alumbre una Estupidez Artificial que mejore la presente."

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