lunes, 19 de mayo de 2025

Núcleos inestables

Se cumplen hoy tres semanas del apagón y seguimos sin tener una explicación convincente acerca de sus causas, aunque la ministra competente descartó el ciberataque y confirmó que las desconexiones comenzaron en Granada, Badajoz y Sevilla. Me da la sensación de que hay cierto interés en que la frenética actualidad haga caer en el olvido un tema tan serio como este y me parece muy grave, pues la salud de la democracia no está en pedir el voto cada cierto tiempo, sino en que la acción de gobierno esté presidida por la verdad y la transparencia, como medios indispensables para alcanzar el bien común. Sin información veraz, los ciudadanos no podemos formarnos una opinión fundada y elegir lo que nos conviene: somos manipulados.

Con todo, lo que me más me escandaliza son las declaraciones de Pedro Sánchez sobre las centrales nucleares del día 29 de abril: "Lejos de ser una solución han sido un problema porque estaban apagadas y ha sido necesario desviar a ellas grandes cantidades de energía para mantener sus núcleos estables".

No me declararé experto* en nada, pero soy doctor en CC. Físicas y algo sé de Electrotecnia, del sistema eléctrico y de la energía nuclear. Veamos: cuando un generador, del tipo que sea, se queda sin carga por desconexión de la red o por falta de demanda, inmediatamente hay que detenerlo para que no se deteriore, ya que corre peligro de embalarse alocadamente. Si el generador está asociado a un reactor nuclear, hay que parar la reacción y proceder a enfriar el combustible haciendo circular agua. El procedimiento, más allá de cualquier otra consideración, es de sentido común bajo criterios de seguridad, de durabilidad y de ahorro de recursos. Es lo mismo que sucede cuando apagamos un proyector de diapositivas: realmente no se desenchufa hasta que la lámpara no se enfría suficientemente. ¿Se podría apagar inmediatamente? Sí, claro, pero la lámpara, que es cara, duraría menos.

Así, cuando Pedro Sánchez alude a la estabilidad de los núcleos, dibuja un escenario tan siniestro como ficticio, pero cuando afirma que ha sido necesario desviar energía hacia ellos, miente miserablemente, puesto que las centrales disponen de sus propios grupos electrógenos de emergencia, que entraron en funcionamiento con absoluta normalidad, tal y como sucedió en hospitales y en tantos otros lugares que albergan servicios críticos.

Ciertamente, no puedo conocer las intenciones del Presidente de mi Gobierno, pero es natural intuir que pretende alentar el miedo a las centrales nucleares**. Las palabras han de usarse para manifestar la verdad y si no es así, empieza a oler a chamusquina.

Se habla mucho de si el día del apagón había demasiada generación renovable o no. Sin meterme en cuestiones técnicas, sólo recordaré que las placas solares producen corriente continua y que para conectarlas a la red hace falta un equipo, que se conoce como inversor, que requiere una señal alterna de 50Hz generada en algún otro lugar. Sin ella, las cosas no funcionan. Pues bien, el propio Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030 indica en su página 311 que la "generación mínima necesaria [para garantizar la estabilidad dinámica del sistema eléctrico] corresponde a la generación a mínimo técnico de 5 grupos nucleares y 5 grupos térmicos". Es decir, que ya se sabía que un exceso de renovables no garantizaba la estabilidad del sistema eléctrico***.

Usar renovables está muy bien, pero no basta con engancharlas a la red. Es necesario invertir en almacenamiento de la energía sobrante y prevenir sus efectos indeseables, que son de sobra conocidos.

Ni las placas solares son de izquierdas ni las nucleares de derechas. Dejémonos de discursos pueriles y centrémonos en un análisis estrictamente técnico, por favor.


NOTA (17 de junio de 2025):  Esto es como Pentecostés, 49 días después ya tenemos el informe sobre las causas del apagón: Hubo déficit de generación síncrona, es decir, había demasiada fotovoltaica, como consecuencia de que un grupo de generación convencional previsto el día antes, no entró en funcionamiento y el operador de la red no consideró necesario sustituirlo. Así, la culpa se reparte entre Red Eléctrica Española, que planificó mal, y los proveedores convencionales, que suministraron menos potencia síncrona, porque se les permitió, habría que concluir.

Que el informe se haya conocido hoy, con la que está cayendo por la presunta corrupción del PSOE, me hace sospechar que se pretende que pase de tapadillo.

_________________

* Sobre el tema de los "expertos" tendría que escribir una entrada. Ahora ya no hay licenciados, doctorados, graduados o maestros en áreas concretas de conocimiento, sino "expertos", que pontifican a favor del mejor postor, sin que sepamos quién les ha otorgado el título correspondiente o, lo que es peor, habiéndose autoproclamado peritos ellos mismos, tan ayunos de ciencia como empachados de desvergüenza.

** La radioactividad es un fenómeno natural. El granito y los fosfoyesos, por ejemplo, radian y nadie deja de ir a La Pedriza o de comerse un plátano por ello. La radioterapia nos cura. Además, ¿por qué temer a la radiación alfa y no a la electromagnética de nuestros móviles?

*** Si eliminamos la generación nuclear, para conseguir la imprescindible señal de 50Hz. tendremos que quemar gas, emitiendo CO2... o depender de las nucleares de Francia.


miércoles, 5 de marzo de 2025

¡Gracias!

Gracias a todos los que me habéis mostrado vuestro apoyo tras el ruin y cobarde liberticidio que he padecido en los últimos días. ¿Quién me iba a decir que sufriría semejante ataque a la libertad de expresión? Una agresión taimada, artera, desde el anonimato y por la vía facilona de darle al botón de denunciar que ofrece Blogger. Como ya peino canas, puedo asegurar que disfrutamos hoy de menos libertad que en tiempos pasados. ¡Sin lugar a dudas! Pero no es el momento de plantar cara a las bellaquerías. Todo llegará.

Gracias a mis lectores de la Universidad Complutense, profesores y alumnos, que allí también cuecen habas. En especial a Clara, siempre atenta a la última publicación, que ha tenido a bien endulzar las amarguras de la injusticia con el deleite de la pastelería refinada de Casas-Ibáñez. Tengo para mí una teoría no demostrada y seguramente indemostrable de que el grado de civilización de un pueblo se puede medir por el número de pastelerías por habitante.

Gracias también a los seguidores de la Universidad de Alcalá y en especial a mis antiguos alumnos. A Pablo, que se ofreció a ayudarme a trasladar el blog a un dominio propio. Ya lo haremos. El liberticidio ha demostrado que es necesario seguir denunciando, porque la universidad pública ha de estar al servicio de la sociedad, de los alumnos, no de una secta que pretende servirse de ella.


viernes, 14 de febrero de 2025

Autocensura (ex Sonia, la Desvelá)

La entrada Sonia, la Desvelá, publicada originalmente el 14 de febrero de 2025, ha sido autocensurada como consecuencia de sendas denuncias por acoso y amenazas efectuadas a partir del 25 del mismo mes. Dichas denuncias anónimas son absolutamente espurias, pues del contenido de mi comunicación no se puede inferir ningún tipo de hostigamiento, advertencia o intimidación.

Algunos perciben el conocimiento de la verdad como una amenaza, aunque les recordaré, citando de memoria a san Lucas, que "nada hay oculto que no haya de saberse ni nada escondido que no se publique desde los terrados." Podrán borrar mis palabras, pero no acallarán sus conciencias, que les gritan día y noche.

Si bien el acosado he sido yo, pues se ha atentado contra mi libertad de expresión cobardemente, desde el anonimato y sin justificación, el objetivo es que pase desapercibida la pésima gestión de lo público, de la Universidad de Alcalá en este caso, a mayor beneficio de unos cuantos. ¡Nada nuevo bajo el sol!

domingo, 19 de enero de 2025

Cursilerías

La cursilería está de moda y el mundillo académico no iba a ser ajeno a esta forma de afectación. Seguro que habrán escuchado eso de que "formamos alumnos para profesiones que aún no existen". ¡Valiente chorrada! 

¡Pues claro! Siempre que llevamos a cabo una tarea con proyección de futuro, como, evidentemente, lo es la formación de los jóvenes, lo hacemos sin conocimiento del porvenir, pues no somos adivinos, ¡gracias a Dios!

Los cursis, que adornan su intervención en un acto con esta patochada, manifiestan, sin percatarse, su necedad e insolvencia. Como no saben qué decir, acuden a los lugares comunes de la impostada erudición.

Lo único cierto, si queremos formar bien a los chicos para profesiones conocidas o por inventar, es realizar una correcta identificación de objetivos académicos, que habrán de plasmarse en una planificación docente basada, necesariamente, en conocimientos actuales.

Hacinar asignaturas sin sentido o dejar que los alumnos "sean protagonistas" (otra cursilada) de su proceso de enseñanza-aprendizaje, no es más que justificar la indolencia de los (ir)responsables académicos, que abandonan a los estudiantes a su destino, mientras ellos viven del cuento.

Si queremos avanzar en el conocimiento, es indispensable saber lo que han hecho otros, para, desde ahí, seguir construyendo. Pretender ser perito de lo desconocido sin dominar lo conocido, es de cretinos o ilusos.

La cursilería tiene mucho de mentira, postureo y presunción. Enumero algunas de estas falsedades que tanto venden hoy en día:

  • cambiar la didáctica por la pedagogía: en lugar de ofrecer un hilo conductor al estudiante, para que sea capaz de comprender la materia, el profesor que no se la sabe, se centra en los métodos, tan innovadores como ineficaces, atribuyéndoles la gracia de infundir conocimiento por sí mismos
  • confundir burocratización con calidad: sin reparar en el cartesianismo que subyace, muchos piensan que los procedimientos (métodos) aseguran la calidad, cuando lo único que garantizan es el consumo de papel y de tiempo
  • sustituir el estudio por la investigación, y ésta por las publicaciones: después de la docencia, el primer deber del profesor es estudiar, pero muchos se dedican a "investigar" sin saberse la lección y terminan captando alumnos para que les hagan los artículos que publican, sin enseñarles nada
  • desertar de la tiza para emplearse en la gestión: la docencia, como cualquier tarea eminentemente antropológica, es fatigosa, pues nunca está garantizado el éxito completo y, por ello, muchos de estos cursis la abandonan para dedicarse a la burocracia, una manera de entretenerse, aparentando que se trabaja mucho en servicio a los demás
  • los profesores vocacionales: esos que proclaman su llamada, para terminar desertando de la tiza o justificar que no dan ni palo al agua


Los profesores vocacionales

Esta categoría de caradura merece una entrada por sí misma. Apelar a la vocación tiene ese algo de misticismo que siempre atrae al cursi. Evoca una llamada, una misión para la que, normalmente, el comendador otorga los medios. El que dice tener vocación, nos quiere convencer de que ha sido elegido y de que es bueno en lo suyo, pues ha recibido las gracias necesarias para acometer su elevado encargo.

No diré que no haya casos vocacionales, pero la mayor parte de los que se arrogan semejante distinción, son unos farsantes. Además de la vocación, hace falta trabajo, esfuerzo y continua preparación. Se puede haber recibido la llamada para la docencia, la investigación o la interpretación musical, pero si no se trabaja, lo normal es que se caiga en la chapuza.

Algunos de estos embaucadores son unos completos desertores de la tiza y unos vagos redomados, como aquel que en un Consejo de Departamento nos reveló que el auténtico profesor no necesita hacer exámenes, pues ve en los ojos del alumno si ha superado la materia.

Yo, con total sinceridad, me declaro profesor sin vocación.



martes, 17 de diciembre de 2024

Cuando la estulticia se viste de burocracia

Si a un profesor normal le dicen que para dar clase sobre la literatura del Siglo de Oro ha de vestirse como el ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha o que para explicar electrónica digital tiene que disfrazarse de electrón, inmediatamente pensaría que el interlocutor es tonto o que le han tendido una trampa en un episodio de cámara oculta.

Sin embargo, en la Universidad de Alcalá se ha propuesto un grupo de innovación docente denominado “La indumentaria histórica como recurso de aprendizaje innovador e interdisciplinar” que ha sido sometido a la sesuda evaluación del pertinente consejo asesor en convocatoria “oficial” del ministerio, ¡perdón!, del Vicerrectorado de Innovación Docente, de manera que la estupidez se ha sustanciado en acto administrativo, pasando automáticamente del mundo de las tontunas a materia burocrática.

Gracias a Dios, y a algún inusual destello de lucidez, dicho grupo ha sido calificado como “no favorable” terminando, por ahora, el recorrido de la bobada, aunque no deberíamos descartar que en la siguiente convocatoria pudiera salir adelante, porque lo importante es ir preparado al personal, poco a poco, para que acepte la estulticia como genialidad.

Otros grupos de innovación docente no le andan a la zaga: "Inteligencia colectiva aplicada a la evaluación", "Reflexión y coordinación: innovar en la docencia de la telecomunicación", "Retos del docente en ingeniería química y ambiental", "Supremas", "Guadalajara laboratorio real de aprendizaje docente", "Grupo de innovación docente para el compromiso y liderazgo a través de la innovación y la orientación", "Interpretación interdisciplinar de la edad media para la educación en competencias. Hita y su arcipreste", "Enseñando programación para el desarrollo sostenible" (aquí habría que fichar a Begoña Gómez) y un largo etcétera.

El lector ya se habrá dado cuenta de que no hace falta que el nombre del grupo identifique nada razonable, sino que basta con mezclar de una manera más o menos ingeniosa los términos mágicos "innovación" e "interdiciplinar" y los archiconocidos "gamificación", "flipped learning" o "clase invertidaque he evitado seleccionar en la recopilación anterior por manidos para evocar el aroma de la elusiva ciencia infusa y caer rendidos a la seducción de lo novedoso. Todo falso y peligroso cual sirenas de Ulises en la Odisea.


Estos grupitos no sirven para nada y lo sabe todo el mundo, pero en la Universidad de Alcalá son necesarios para superar el programa de evaluación de la calidad docente (DOCENTIA) y por eso hay tanta demanda. Llevamos años innovando en estas bobadas y ninguna se ha trasladado a las aulas, salvo la clase invertida que básicamente se concreta en decirles a los alumnos: tú te lo estudias por tu cuenta y yo vengo a clase a resolver dudas, es decir, a cobrar sin trabajar. ¡Fantástico!

Lo peor de todo es que este culto a la estulticia crea todo un órgano administrativo con su vicerrector y organigrama completo de cargos académicos y servicio de personal administrativo, su Consejo Asesor del Centro de Apoyo a la Innovación Docente y Estudios Online-IDEO (ahí es nada) y toda su parafernalia. Cada curso académico se abren convocatorias de creación, evaluación y seguimiento de grupos de innovación docente y de proyectos de innovación docente, en las que se procesan decenas de expedientes en interminables procedimientos que aseguran el entretenimiento de mucha gente.

Al vestir la estupidez de burocracia se mitiga bastante la natural repulsa que produce este disparate, provocando que caigan más cretinos en sus redes. A final, todo este trabajo en balde, de solicitantes y evaluadores, detrae recursos económicos y personales con el único fin de mantener un teatrillo absolutamente estéril de falsa erudición. Y, mientras, los rectores piden más dinero, porque dicen que no les llega con la financiación pública que se les pasa, sin rendir cuentas, como sería deseable, parapetados en el derecho a la autonomía universitaria. Un descarado y absoluto fraude a la sociedad.


martes, 10 de diciembre de 2024

Vendedores de humo... ¡espacial!

“[…] hubo un tiempo en el para decir tonterías
no se necesitaba haber pasado por la universidad.”

Prohibido repetir, Gregorio Luri


Para convencerse de que el castellano es un idioma lleno de luz, feracidad y sabor basta con paladear alguna de esas locuciones llenas de sabiduría que tanto dicen en pocas palabras. Vaya un ejemplo muy a propósito de lo que acontece estos días con el cosmos y la Universidad de Alcalá. Según la RAE, "vender humo" es "tratar de convencer con palabras o argumentos carentes de sentido".

Los vendehúmos se adornan de los méritos de otros en beneficio propio con el fin de obtener algo para lo que no están capacitados. En el caso que nos ocupa, es la NASA el banderín de enganche, el espejuelo que atrae nuestra atención.

Humo con el logo de la NASA

Todos sabemos que la National Aeronautics and Space Administration goza de ese halo de prestigio a prueba de bomba que cumple a la perfección la misión de señuelo. Precisamente esta semana, el diario El Mundo publicaba una noticia acerca del submarino S-80, desarrollado por España, en la que se afirma que cuenta con tecnología de la NASA. ¡Ahí es nada! Es como si la tecnología de la agencia americana fuera de carácter iniciático, reservada a unos pocos elegidos.

Pues bien, en la UAH tenemos la dicha de contar con el Space Research Group (SRG), el célebre grupo de investigación espacial, compuesto de españolitos, en el que la NASA tiene depositadas todas sus ilusiones, esperanzas, sueños, anhelos y más elevadas aspiraciones.

Dicen las malas lenguas que, a pesar de su cacareada excelencia, andan bastante flojos de proyectos financiados no sé si será verdad, pero la misión Proba-3, liderada por España no ha contado con ellos— y como se necesitan muchos becarios para escribir los artículos de los que se adornan los jefes, se han inventado la Bienal Internacional del Espacio con el fin de hacerse notar. Como habrá comprobado, amable lector, la página web es vacua y la ausencia de contenidos evidencia la insípida realidad.

Con todo, no podemos perdernos el hall de la fama, que no tiene desperdicio y cuya imagen copio a continuación.


Quitando a los convidados de piedra, vemos que el SRG tiene dos coordinadores o, siendo precisos, un coordinador y un co-coordinador, un "co-co", para simplificar. Pero también tiene un IP o investigador principal del instrumento Energetic Particle Detector (EPD) de la misión espacial Solar Orbiter, que a su vez es miembro... ¡A ver! Que me pierdo. El IP, catedrático de Astrofísica, no es coordinador sino miembro... Y entonces, ¿qué pintan dos catedráticos de Arquitectura de Computadores? ¿Qué coordinan, si el especialista es el de Astrofísica?

Lo mejor viene cuando rascas un poco. Si no me he despistado en el enredo, del EDP solamente han diseñado el Instrument Control Unit (ICU), que está basado en otro previo de 1995 y que supone menos de un 10% del detector de partículas, y que, para colmo, no veo que aporte nada en el campo de la Arquitectura de Computadores.

Es muy elocuente la siguiente fotografía. Observen al público, todos ellos sesudos tecnólogos de la NASA, atentos al cohete que sostiene el Rector Magnífico mientras el coordinador del SRG, extasiado, desplaza la maqueta en el aire emulando parece— el rugido de sus motores con unas graciosas pedorretas. Y, entre tanto, el "co-co" mira arrobado la divertida explicación de su hijo putativo.


Ridículo. Estos farsantes vendehúmos, que firman artículos que trabajan otros y que se han apoderado de la universidad pública, necesitan de estos saraos para sentirse alguien, pues en su fuero interno saben que son la nada.

No parece que estemos en una universidad seria y se entiende lo del platillo y los Teleñecos. Estos "investigadores" tan sabios sólo están a gusto entre niños, muñecos, maquetas y sus palmeros, ya que si tuvieran que responder ante la NASA de verdad, escurrirían el bulto medrosos. No cogen una tiza ni en sueños. Se adornan con el trabajo de los demás, pero sus aportaciones concretas están por ver. ¿Qué méritos en Arquitectura de Computadores tiene el coordinador del SRG, Sebastián Sánchez Prieto? ¿Y el "co-co"? Yo no los encuentro. Recuerdan tanto al catedrático Portilla, que, en su tierna inocencia, confiesa que el grupo de investigación se lo lleva otra persona.


El efecto Dunning-Kruger es un conocido sesgo psicológico según el cual aquellas personas con capacidades limitadas tienden a sobreestimar su rendimiento, mientras las de alto rendimiento manifiestan la tendencia opuesta, esto es, subestiman sus facultades. Esto se cumple a la letra en el caso que nos ocupa.

Raúl lo expresa de una manera muy gráfica... y muy geométrica. Cuando sabes muy poco, el contorno con lo desconocido es tan pequeño que te crees un erudito. Solamente el estudio y el trabajo constantes amplían el volumen de lo conocido y con él, el contorno con lo ignorado ayudándote a comprender aquello de "sólo sé que no sé nada".

Dicho de otro modo, la ignorancia es atrevida y estos zoquetes, que no están dispuestos a abrir un libro se creen doctos, pero, como mucho, se engañan a sí mismos. Ahí tenemos al SRG buscando el santo grial del determinismo en máquinas no deterministas, sin haberse enterado de que ese problema está resuelto desde hace más de 30 años. Estudian tan poco, que aún no han llegado a ese tema, y no creo que lleguen antes de jubilarse, pues están muy ocupados en fingir lo que no son.

Termino. El "co-co" merecería una entrada en exclusiva, o quizá, una serie, como fenómeno digno de análisis. Su conocimiento espacial se limita a poco más de un segundo luz y le viene por parte de madre. Está jubilado desde el Pleistoceno y, aunque dice que es emérito, no figura en el censo oficial de la UAH. Su patológico afán de protagonismo se manifiesta ahora, en los minutos (segundos en su triste caso) de la basura, con la pretensión de maquillar su paupérrima trayectoria profesional. Daría pena si no fuera porque todo el mal que ha hecho, copando la institución de inútiles a su medida, va a ser muy difícil de remediar.


P.D.: Saludo a mis nuevos lectores de la UCM y les animo a denunciar, allí también, todas las trapacerías que se perpetran en las universidades públicas, revestidas de diverso pelaje, pero siempre con el mismo fin: apropiarse de una institución llamada a servir a la sociedad para lucrarse de ella en beneficio propio.


jueves, 7 de noviembre de 2024

Increíble

Es indudable el consenso de la opinión pública acerca de que la educación en España es un desastre. Así lo indican los estudios comúnmente aceptados y la impresión generalizada. Otra cosa es como tratar el problema, pero ahí no hay tanto consenso. Y, finalmente, está la falta de voluntad política para abordarlo.

Como muestra cuantitativa podemos exponer el informe del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes. Los datos de la gráfica siguiente están sacados del PISA 2022 y no dejan lugar a dudas.


No obstante, además de los sesudos informes técnicos, hay otras señales perceptibles en el día a día que son tan elocuentes como las de la figura. Por ejemplo, la manera de expresarse del común de los mortales.

¿Se ha percatado, amable lector, del descarado abuso del adjetivo increíble? Habría que promulgar alguna ley que protegiera a estas pobres palabras. Ahora todo es increíble, hasta lo más probable.

En las pasadas olimpiadas, por ejemplo, el apoyo del público fue increíble. ¡Hombre! También pudo ser incondicional, entregado, caluroso, absoluto, devoto, vivo, ardiente, entusiasta, vehemente... Pero no: sólo fue increíble. ¡Vaya! ¿Qué ha hecho increíble para que se le inflija el castigo de cargar con la responsabilidad del resto de calificativos?

¿Y qué decir del tiempo complicado? Ahora los fenómenos atmosféricos pueden ser complicados, aunque, curiosamente, nunca llegan a ser sencillos. Mañana el tiempo será complicado en vez de lluvioso, frío, ventoso, tórrido, desapacible, gélido, riguroso, sofocante, destemplado, húmedo... Mira que tenemos nombres, adjetivos y verbos para todos los meteoros y sus gradaciones, pero el hombre del tiempo nos pronostica un tiempo complicado. ¡Qué simpleza!

Brutal. Este es otro adjetivo con pluriempleo. Cuando nos ponen en la radio una canción buena es un temazo brutal. A mí me da hasta un poco de miedo, aunque, luego llega otro temazo y este resulta ser brutalísimo, y ya no sé a qué carta quedarme.

Esto que describo no es cuestión de modas o consecuencia de la natural evolución de la lengua. ¡No! Es pobreza cultural. Nuestros mayores, incluso sin estudios, manifiestan una riqueza lingüística muy superior a la de los jóvenes (y no tan jóvenes). 

Para poder pensar bien hace falta un lenguaje suficientemente amplio, preciso y versátil, porque de lo contrario nos será muy difícil expresar la realidad y alcanzar juicios verdaderos. Al final, estaremos a expensas de los eslóganes publicitarios. ¿Se ha fijado que la comunicación de los políticos se basa en consignas repetitivas ayunas de conceptos? ¡Por algo será!

Mutatis mutandis, es lo que sucede en un computador. Si queremos que la máquina trabaje con una buena precisión, es indispensable que su sistema de codificación sea lo más amplio posible.

Otra muestra de la indigencia cultural que vivimos está en las nuevas unidades de medida que han desbancado al sistema internacional. Ahora calculamos el área en campos de fútbol, la capacidad en piscinas olímpicas y la altura en torres Eiffel. No sé si es para reír o para llorar...

Lo que sí sé es que mi generación ha traicionado a los jóvenes privándoles del verdadero conocimiento y conculcando su derecho a estar bien formados.