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jueves, 19 de marzo de 2026

La victoria del clientelismo

El pasado 3 de marzo se celebraron elecciones a rector en la Universidad de Alcalá y, tristemente, venció el clientelismo, esa práctica, según la RAE, basada en la obtención y mantenimiento del poder asegurándose fidelidades a cambio de favores y servicios.

Ya expliqué en mi última entrada cual es la situación: decenas (cientos, según algunos) de docentes que ostentan cargos retribuidos y liberados de docencia. Sinecuras sabrosas en las que se juega a gestionar sin asumir responsabilidades, pasatiempo remunerado exento de evaluación previa, y ejercicio vacuo de poder, que da puntos para promociones posteriores y sirve para fardar. ¡Un chollo!

El candidato electo es lo de menos, ya que se presenta el que decide la logia que gobierna en la sombra, pero en esta ocasión el bendecido ha sido Carmelo García Pérez. El flamante Magnífico Rector lleva 31 años ostentando cargos de la universidad que ahora dirigirá durante otros 6 más, tal y como establece la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU). Para cuando finalice su mandato, habrá estado casi 40 años gobernando la institución. No parece que sea muy higiénico, pero demuestra que el objetivo es que no cambie nada, esto es, garantizar que la logia siga parasitando la universidad pública.

No obstante, la campaña ha sido una de las más animadas —si no la que más— en toda la reciente historia de la universidad. Además del bendecido Carmelo, se presentaron José Antonio PortillaMaría Sarabia y María Jesús Such, contribuyendo a alentar una minúscula esperanza de cambio. Tengo que admitir que Portilla se lo ha trabajado, ha demostrado un gran dominio de los medios online y, lo más importante, ha conseguido hacer algunas propuestas serias. También tengo que reconocer su valor al denunciar la locura de los carguitos, hablar de su coste económico y comprometerse a erradicar esta práctica, sabiendo que eso iba a representar una rémora en su carrera el rectorado.

Con todo, el día de las votaciones, los dueños del cortijo contuvieron la respiración, pues parecía que Portilla podría llegar a la segunda vuelta. Las mesas estaban atestadas de "vigilantes", pendientes de que nada se les fuera de las manos, evidenciando un ínfimo talante democrático. Fíjese, amable lector, si les va la vida en el tema, que hasta algún jubilado del cortijo vino a controlar. Me han contado que en algunas mesas debieron de tocar a rebato, pues determinados colectivos vinieron a ejercer su derecho en bloque.

La propia institución contuvo la respiración durante semanas, expectante. Se notaba en la (poca) actividad diaria, en los (escasos) correos electrónicos, las insulsas noticias (como siempre)... Sin embargo, la vida ha regresado a la rutina previa, sabedores todos de que todo sigue igual. Quizá haya algún cambio de despacho, pero poco más. El impulso con el que Carmelo García ha vendido su candidatura, se ha desvanecido. Sólo era un empujón para no cambiar nada... o casi nada, que ya hay quien aboga por subir los complementos retributivos de los carguitos.

Ahora bien, a nadie se le escapa como termina la parasitación: con la muerte del huésped... y del parásito. Por eso, desde esta tribuna me atrevo a pedir a Portilla que no se deje vencer por el lógico desánimo y lidere la oposición durante estos 6 años.

Hemos cambiado de magnífico y deseamos lo mejor para el saliente, José Vicente Saz. Un mandato basado en el postureo, la imagen y la comunicación, pero sin sustancia alguna, como el propio personaje. Un mandato que será recordado por el premio Glovo —con el que se regaló un viaje by the face— , una ocurrencia estéril, materializada en un cachivache al que le debe de tener un gran afecto, pues en un vídeo reciente se le ve con una copia. Por mí, que se lo lleve de recuerdo.



martes, 23 de junio de 2026

Oda a la impostura

El pasado 18 de junio el Consejo de Gobierno de la Universidad de Alcalá aprobó la concesión de la Medalla Honorífica de Oro a José Vicente Saz Pérez, rector saliente. No han perdido el tiempo, la verdad. En estas cosas se nota el verdadero "impulso" de Carmelo García Pérez, rector entrante: favorecer el clientelismo y arropar a la cuchipandi. No sé con qué méritos justificarán oficialmente la distinción, pero yo no los encuentro, por mucho que me esfuerce.

El mandato de Saz se ha caracterizado por una decidida apuesta por la comunicación, intentando crear una imagen de excelencia que saltaba en mil pedazos cada vez que el rector leía un discurso. Primero se extendió el malintencionado bulo de que no sabía leer y, finalmente, hemos sabido que tenía una persona a sueldo que le escribía los textos: "Gracias por poner contenido a mis palabras" reconocía en nota publicada abiertamente en el ciberespacio.

La nota revela por sí misma la altura intelectual del exrector. No es que el "amanuense" puliera el estilo a las ideas del dirigente universitario, sino que le ponía las ideas, porque el pobre no da para eso. Es triste comprobar que hoy puede dirigir una universidad pública cualquiera. Basta con exhibir un muñeco, por muy incapaz de alumbrar conceptos propios que sea, que ya le pondremos un decorado bonito.

Ahora bien, el decorado sale caro. "El coste global del personal eventual (incluyendo costes sociales), durante el año 2025, fue de 547.831,04 €", leemos en la Portal de Transparencia (a ver cuánto dura el enlace). "El personal eventual de la Universidad de Alcalá presta sus servicios en la Secretaría y Gabinete del Rector" reza el texto de la página web. Es decir, se dedica más de medio millón de euros al año a comunicación, prensa, protocolo, confección de discursos, etc.

Este ha sido el objetivo de Saz (y de la logia que lo puso de rector): crear un bonito decorado a golpe de talonario de dinero público, pero sin el más mínimo sentido, olvidando por completo los fines de la institución universitaria... aunque, llegados a este punto, no es descabellado pensar que no es olvido, sino absoluto desconocimiento.

Cuando se gasta en atrezo, se degrada la institución. Veamos un ejemplo en el que la memez se diluye en inglés: "study hard, play harder". La fotografía siguiente ilustra la concreción de la ocurrencia en el edificio de la EPS. Sin comentarios. 


Otra actividad puntera en la EPS: un campamento para niños de entre 6 y 16 años, eso sí, muy tecnológico.


O el curso de magia en la universidad de verano... 

Mientras, los equipos de climatización de la EPS no funcionan, igual que pasó el año 2025, dando temperaturas en despachos y dependencias muy por encima de lo que la normativa establece. Me gustaría saber qué opina la vicerrectora de vida saludable, pero tengo claro que facilitar el adecuado ambiente de trabajo y alinear la acción de gobierno con los fines de la institución no es lo importante para nuestros gestores. Para la tropa que ha tomado la universidad pública lo crucial es la comunicación, el decorado, la impostura. la apariencia... vivir parasitando al huésped hasta que no dé más de sí.

Ahí están los rankings para comprobar el éxito en la gestión. O no *. Antes, sólo eran noticia cuando se escalaba algún puesto, pero ya ni eso, que se nota mucho el desastre.

Yo a Saz no le habría dado la medalla de oro, sino el premio Glovo, que me parece verdaderamente representativo de su mandato.

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* Recomiendo vivamente la lectura del artículo "La enmierdificación de la universidad" de Daniel Arias Aranda.


miércoles, 13 de mayo de 2026

El impulso de Carmelo

Estoy de vuelta. Siento no haber atendido el blog como se merecen sus asiduos, pero he estado enfrascado en finalizar un pequeño proyecto que me ha llevado más tiempo y esfuerzo del proyectado inicialmente. Es lo que suele pasar con estas cosas: siempre que estudias algo, van apareciendo cuestiones que reclaman atención, y estas invocan a otras y se lía la madeja, que luego hay que desenredar posponiendo temas interesantes para otro momento.

En resumidas cuentas, que sigo en la brecha, en este rinconcito de libertad que me brinda Google —por ahora— y, como no hay bien que por mal no venga, mi ausencia nos puede servir para poner en perspectiva los acontecimientos. Y no me refiero a las majaderías de Trump, que nos hace la puñeta a todos, ni siquiera a la rueda de prensa de Florentino, un magnífico presidente del Real Madrid que ayer se equivocó y pasará a la historia por haber conseguido que ABC le dedique hoy una atronadora somanta de palos, certificando la conveniencia de que hablen de uno, aunque sea mal.

Tampoco hablaré del denodado combate contra los virus embarcados, las dispares cuarentenas y otras distracciones mediáticas. Me quiero centrar —reconozco que estoy un poco disperso, perdón— en que la universidad no tiene remedio

Como contaba en la entrada precedente, en la Universidad de Alcalá hemos cambiado de Magnífico, para que no cambie nada. El "impulso" que Carmelo García proponía como eslogan de campaña no era más que un empujón al precipicio: más cargos, más impostura, más propaganda, más clientelismo, más de lo mismo... y menos transparencia, menos docencia, menos estudio, menos servicio a la sociedad.

La siguiente ilustración demuestra lo que afirmo: cinco de los miembros del equipo saliente forman parte del (ampliado) entrante, rememorando la manida advertencia de "edición revisada y aumentada" que proclamaban los viejos manuales.


Para más inri, un tercio de los vicerrectores provienen de la Escuela Politécnica Superior de la UAH, acaparando un poder que no corresponde a la distribución de alumnos. Pero ahí es poco: no sólo se mantienen intactos los carguitos y sinecuras que había antes, sino que se han desdoblado algunos de ellos para poder colocar y recolocar a discreción.

En lo que sí se notan cambios es en la creciente opacidad. Esa perspectiva a la que aludía más arriba, me induce a presumir cierta voluntad de esconder todo este tinglado. Desaparecieron las webs de los vicerrectorados y después de dos meses siguen sin estar operativas. No es que ofrecieran mucha información, pero ahora nos hemos ido a negro

Más de un centenar de cargos académicos, decenas de jefes administrativos, un número indeterminado (¿50, 100?) de docentes metidos a cargos de gestión (a dedo), personal eventual de alta dirección (a dedo) por valor de medio millón de euros... ¿Dónde está la infrafinanciación?

Otra de las cosas que me resultan más llamativas son las "carteras" vicerrectorales. Parecen un remedo del Consejo de Ministros del Gobierno de la Nación con títulos tan rimbombantes como "transformación digital", "estrategia y calidad", "relaciones institucionales", "responsabilidad social", "vida saludable"... Hemos de estar agradecidos a que Carmelo haya pensado en nuestra salud y alabar que haya tenido la perspicacia de delegar la estrategia de la institución en uno de sus colaboradores, pues, en caso contrario, él mismo estaría perdido. Con todo, el título que me parece más acertado es el de "formación del profesorado", a ver si, de una vez por todas, conseguimos que algunos profesores se aprendan la lección...

Si preguntáramos, seguro que habría consenso en considerar una medida higiénica la renovación en los cargos de gestión académica. No creo que los tocados por la varita de la logia sean indispensables. Por otra parte, si la logia nos ha llevado al borde del precipicio, ¿no sería prudente cambiar el rumbo?