sábado, 2 de diciembre de 2023

Los Teleñecos de Chan

Algunos pensábamos que ya habíamos tocado fondo con aquello de los Monos, hormigas, corales y alguna confesión sonrojante, pero no, amigos. Estamos on fire en la Universidad de Alcalá y ahora ha sido el vicerrector Sebastian Sánchez Prieto, Chan para los amigos, el que ha saltado al ruedo para echar el resto.

En esta ocasión, la ocurrencia viene del espacio sideral y, como no podía ser menos, nos la cuenta un experto en investigación espacial que, todo hay que decirlo, no muestra el más mínimo sentido del ridículo.

La tontuna forma parte de una campaña publicitaria, supongo que ideada por el nuevo dircom de la UAH, Juanjo Becerra, que tiene como objetivo intuyo revertir la alarmante pérdida de alumnos que padecemos desde hace años.

Hemos aparecido en los medios (cadenasercadenaser (otra vez)telemadridantena3, además de en redes sociales) no por un hecho académico o científico relevante, sino a golpe de talonario. Hay quien dice que 750.000€, lo cual me parece una exageración y no termino de creérmelo. 

Los responsables de la campaña digo yo que serán el Rector y su equipo manifiestan un completo desconocimiento de qué es la universidad y cuáles son sus fines y medios. El objetivo de la universidad es la búsqueda de la verdad y su difusión, y eso se hace estudiando y enseñando. Nunca con peluches. La enseñanza superior seduce por el conocimiento, pero si se la denigra con esta clase de promociones el efecto es contraproducente.

¿Qué imagen estamos dando? Son Los Teleñecos o Barrio Sésamo nuestros modelos. Si así fuera, Jim Henson hubiera sido número 1 en el ranking de Shanghai. ¿Queremos tener tanta audiencia como El Hormiguero? Hagamos catedrático de promoción interna a Pablo Motos

En el vídeo nos asegura el vicerrector que están esperando a los "resultados de los análisis". Y esos análisis, ¿quién los va a llevar a cabo? ¿Los becarios? Lo digo porque el tiempo es muy limitado y dedicarse a la gestión, a la docencia, a la investigación y ahora también a la publicidad es muy complicado, que diría Portilla. Las cuentan no salen. Otra cosa es que firmemos papers en MPDI a cuya contribución declaramos "recursos" o "administración". ¿Es eso investigar? ¿O es otra cosa?

Tal y como proclamaba Virgilio Zapatero, exrector de la Universidad de Alcalá, "el futuro está en las aulas". Los alumnos se ganan en las aulas, día a día, enseñando de verdad, estudiando y haciendo estudiar. Si los exámenes se aprueban con una tarde de estudio, muy mal vamos. Por eso tenemos las aulas vacías, por eso hemos conseguido bajar en el ranking de Shanghai al último tramo.

Si Cisneros levantara la cabeza... 


jueves, 23 de noviembre de 2023

Dime de qué presumes...

En la pasada convocatoria de la EvAU, el hijo de unos vecinos hizo los exámenes en la Universidad de Alcalá y se trajo para casa unos cuantos folletos de promoción. Unas semanas después me enseñaron uno, del que adjunto fotografía, y me preguntaron por los rankings. Con la buena intención de no tirar piedras contra mi propio tejado, divagué acerca de los listados que ofrecen clasificaciones y su (limitada) utilidad en la tarea de selección de centro, que debe de estar presidida por la prudencia, sin prescindir de las oportunas indagaciones personales, como ya he dicho en otras ocasiones.

Pensaba que había logrado esquivar elegantemente el tema, cuando mi vecina, femeninamente perspicaz, no dejó escapar a la presa y sentenció: "Dime de qué presumes..." (y te diré de qué careces). 

Efectivamente, ¿para qué engañarnos? Ya que los rankings "pata negra" no nos son favorables, nos buscamos otros, los de los "premios del paquete de magdalenas". Pero esta promoción de pacotilla no cuela, la gente no es tan estúpida como algunos de nuestros líderes se cree.

La siguiente captura corresponde al listado 2023 del ranking de Shanghai. En él estamos en el último tramo, de 901 a 1000, y aparecemos en la página 33 de 34, o sea, en la penúltima.

No he oído a ninguno de nuestros ínclitos gestores hablar del tema. Como se puede ver en la imagen, hemos caído un tramo, para situarnos "plácidamente" en el furgón de cola. ¿Ha dimitido alguien? No, ni se espera... "Estrategia", "innovación", "internacionalización", "gestión de la calidad" son los vocablos grandilocuentes que manejan los apalancados en el poder, pero nada de bajar al ruedo y "torear" el toro de la docencia.

Mientras tanto, la decadencia se extiende por la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Alcalá como muestran estas fotografías.

La pizarra lleva un año apeada, sin que se pueda subir ni bajar, dejando inútil la segunda hoja. Hay que borrar y borrar, repetidas veces en cada clase. Según el Director de la Escuela, Bernardo Alarcos Alcázar, son necesarios varios días seguidos para poder arreglarla... Ha pasado el periodo de vacaciones de Navidad 2022, Semana Santa 2023, verano 2023, además de los periodos de exámenes, etc. y no se ha encontrado un hueco libre de suficiente extensión. Ya veremos si se da la necesaria conjunción astral que permita llevar a cabo la reparación antes de la próxima glaciación.

Las goteras son la metáfora de la decadencia académica. ¿Hay algún plan de mantenimiento del edificio? Parece que el mismo plan que hay para sacarnos del pozo académico en el que nos encontramos. Los frecuentes desalojos por alarmas (falsas o no) de las últimas semanas han tenido la virtualidad de poner de manifiesto que la Escuela está vacía. Alguien debería tomar cartas en el asunto. ¡Ya!


NOTA (26 de enero de 2024): ¡Por fin! Ya han arreglado la pizarra. Más de un año para reparar una pizarra... Después de alcanzar este hito en la (¿excelente?) gestión de la Escuela, ¿podremos ponernos manos a la obra con el necesario cambio de los planes de estudios? Es urgente hacer una propuesta atractiva y moderna, con objetivos académicos reconocibles, que supere el actual bodrio consistente en el hacinamiento de asignaturas sin orden ni sentido, producto del corta y pega con el que se confeccionó.


viernes, 27 de octubre de 2023

Proyeccionistas

Poco a poco vamos cambiando profesores por proyeccionistas, es decir, personas que manejan un proyector de cine o, para ser precisos, un reproductor de vídeo. Bonita manera de ejercer el trabajo docente. Descansada, a lo menos. E innovadora, que todo hay que decirlo.

Ayer vino Miguel de la universidad, de tercer curso en la UCM, absolutamente decepcionado: la clase de una profesora había consistido en ponerles una película. Sin comentar nada, sin explicación, tal y como si vas a ver la última de Dwayne Johnson a los multicines del centro comercial. Como bien dice él: "para eso la veo en casa y me ahorro el viaje". En su opinión, esa profesora no tiene nivel y no debería estar en la universidad. Le creo, lo compruebo a diario. Ya lo denunció hace un año Daniel Arias Aranda, y lo ha hecho ahora de nuevo en su magnífico libro, "Querido alumno: te estamos engañando". Pero esto sólo lo pueden remediar los principales afectados, los alumnos, que deberían protestar y reclamar lo que es suyo.

La plaga de proyeccionistas está mucho más extendida en los institutos. Almudena sale a uno o dos vídeos por día lectivo. Al final, es una manera burda de pasar las clases sin dar un palo al agua. Evidentemente, son pocos los padres que protestan y menos aún los estudiantes, pero es que el profesor tiene una responsabilidad social y moral, que nadie tendría que recordarle.

La educación basada en imágenes es un auténtico desastre. Lo he comentado en otras ocasiones, pero ya nos lo dijo en el año 1953 Ray Bradbury en Fahrenhet 451. En esta novela, en la que se nos muestra un mundo distópico, los libros están prohibidos y los bomberos se encargan de quemarlos. La educación de los niños se realiza a base de películas y programas de televisión.

A continuación, copio algunos párrafos que me parecen muy elocuentes. No perdamos de vista que están escritos hace 70 años... ¿aprenderemos antes de que el mundo descrito en la ficción se haga realidad?

Sobre la falta de exigencia y la enseñanza orientada a producir ciudadanos que no piensan:

"Una hora de clase por televisión, una hora de baloncesto o de béisbol o de carreras, otra hora de documentación sobre historia o pintura, y más deportes, pero ¿sabe?, nunca hacemos preguntas, o por lo menos la mayoría no las hace; sólo te dan respuestas, pum, pum, pum, y nosotros sentados ante el televisor durante cuatro horas más recibiendo clases grabadas."

“–Se acorta la escolarización, se relaja la disciplina, se abandona la Filosofía, la Historia, poco a poco la Gramática y la Ortografía se descuidan y finalmente se ignoran casi por completo. La vida es inmediata, el trabajo es lo único que cuenta, y el placer lo ocupa todo después del trabajo. ¿Para qué aprender algo que no sea apretar botones, mover interruptores, ajustar tuercas y pernos.”

“Organiza concursos que se puedan ganar recordando la letra de las canciones más populares o los nombres de las capitales de los estados o cuánto maíz produjo lowa el año pasado. Llénalos de datos incombustibles, abrúmalos con información hasta que se sientan atiborrados pero «inteligentes». Entonces, tendrán la sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin moverse. Y serán felices, porque los hechos de esta naturaleza no cambian. No les des ninguna materia delicada como Filosofía o Sociología para que empiecen a atar cabos. Por ese camino se encuentra la melancolía. Cualquier hombre que pueda desmontar un panel de televisión y volver a armarlo luego, y, en la actualidad, la mayoría de los hombres pueden hacerlo, es más feliz que cualquier otro que trate de medir, calibrar y sopesar el Universo, que no se dejará cuantificar ni medir sin hacer que nos sintamos primitivos y solos.”

Sobre la metodología basada en imágenes, que nos ofrece las ideas ya "pensadas", listas para incorporarlas a nuestro ser sin discusión:

“El televisor es «real». Es inmediato, está ahí y tiene dimensión. Te dice lo que debes pensar y te lo dice a gritos. Debe de tener razón. Parece tenerla. Te hostiga de forma tan apremiante para que aceptes tus propias conclusiones que tu mente no tiene tiempo para protestar, para gritar: «¡Qué tontería!»".

“Pero ¿quién consigue soltarse de la garra que lo sujeta una vez se ha instalado en un salón con televisor? ¡Lo moldea a uno a su antojo! Es un medio ambiente tan auténtico como el mundo. Se convierte en la verdad y es la verdad. Los libros pueden ser combatidos con argumentos.”



lunes, 2 de octubre de 2023

Reduflación educativa

En estos tiempos de desbocada inflación, los telediarios nos han familiarizado con un nuevo término: la reduflación. No es más que vender menos cantidad al mismo precio, y no hay nada que objetar siempre que el etiquetado sea correcto. Otro tema es que el consumidor no se pare a examinar el importe por unidad (kilo, litro, etc.) antes de echar el producto al carro de la compra, pero de todo se aprende, espero.

La pillería viene cuando el envase es el mismo que tenía la mercancía cuando contenía más cantidad. Ahí sí veo fraude, por muy bien etiquetado que esté el artículo. No pondré ejemplos, pero creo que todos tenemos en la cabeza algún caso flagrante.

Pues bien, en educación hace mucho que estamos sufriendo la reduflación educativa, con el agravante de mantener el tamaño del "envase". Los padres en particular y la sociedad en general pensamos que nuestros jóvenes están recibiendo la formación debida en extensión y profundidad, pero nos están timando a lo grande. El año académico dura más o menos lo mismo de siempre y cada día ofrece aproximadamente las mismas horas lectivas que antaño, pero, ¿qué hay dentro de ese "envase"?

Pensemos en el curso que acaba de comenzar. ¿Cuántos días se pierden al principio de curso en presentaciones, a mitad de trimestre en celebraciones, al llegar las navidades en festivales, etc.? ¿Cuántos días falta tal o cual profesor y viene el de guardia? De cada hora de clase, ¿cuántos minutos se dedican a transmitir conocimientos? De los temas del libro, ¿cuántos se imparten?

Tiene mi hija un profesor que da clase con cuentagotas, pero como es muy enrollado suele animar a los chicos a que le cuenten algo y se monta tertulias súper chulas. Todos sabemos que se define feminista, ecologista y anticapitalista lo cual me parece muy respetable, pero de su asignatura sabemos bastante menos. Otra profesora dedica un importante porcentaje del tiempo lectivo a poner vídeos de YouTube, lo que me trae a la memoria Fahrenheit 451 donde Ray Bradbury auguró una educación sin profesores gracias a la televisión. (Por cierto, creo que esa profesora no ha leído esta novela porque sino velaría más por su propio futuro laboral.)

En la universidad no estamos mejor. Empezamos con el consabido "prima non datur, et ultima dispensatur", para seguir con clases de 2 horas que se convierten en clases de 75 minutos, optativas que se resuelven con un trabajo presentado a final de curso, laboratorios semanales que trocan en quincenales y exámenes realizados en horario lectivo. Al final, las 30 horas de teoría se quedan en 20 con mucha suerte.

Parece ser que algunas universidades están implantando sistemas electrónicos de control de presencia en las aulas para registrar automáticamente si los profesores bajan a clase o no. Esto me lo ha contado una mente maliciosa que sospecha que se están traspasando demasiados límites, pero yo no creo que sea por eso, sino por dar un mejor servicio.

Reduflación educativa


sábado, 16 de septiembre de 2023

¿En Derecho cabe todo?

Durante estos días de vacaciones no he estado muy atento a las noticias porque hay que descansar, pero me rechinaron los oídos y, sobre todo, las neuronas cuando escuché en algún telediario algo así como que "en Derecho cabe todo". No le pongo la cara al que lo dijo, pero la debe de tener muy dura.

¡No, hombre! ¡No! En Derecho no cabe todo. En primer lugar están las fronteras que impone la Constitución, que para algo es la Norma Fundamental, pero es que, además, por encima está el Derecho Natural, esto es, un conjunto de derechos universales y anteriores que emanan de la propia naturaleza humana y su dignidad.

Más de un listillo me estará mirando con condescendencia calificando mi punto de vista de ignorante, atrasado y simplón. ¡Allá él! En algunas cabezas hablar del Derecho Natural es tanto como hablar del Derecho Romano (aunque no sea lo mismo) y eso les habilita para endosar alegremente la tranquilizadora etiqueta de retrógrado, reaccionario, conservador o facha a aquel del que prefieren apartarse antes que someterse al durísimo trabajo de pensar. Estos "modernos" prefieren el Derecho Positivo, es decir, aquel que obliga porque está escrito.

¡Claro! El Derecho Positivo es más acomodaticio, ya que basta con redactar lo que se desea, por muy absurdo que sea, para que una vez aprobado "funcione". Así, si necesitamos una Ley de Amnistía para poder alcanzar el poder, no hay que quebrarse mucho la cabeza ni hay que sobreponerse a graves dilemas de conciencia, tan sólo requiere conseguir la mayoría adecuada y problema resuelto.

Esta manera de legislar, a golpe de conveniencia, no es democrática por mucho que emane del "diálogo", de "ponerse de acuerdo" y de la "voluntad de las mayorías". Es profundamente antidemocrática porque no respeta la dignidad humana. Y cuando se miente y se atropella la verdad, se manipula y se obra para beneficiar a unos pocos en detrimento del bien común, se está faltando gravemente a la dignidad humana.

Todos los regímenes totalitarios que han sido, son y los que serán obran del mismo modo: ponen por escrito lo que les conviene y justifican sus desmanes en el cumplimiento de leyes hechas a su medida.

¿No es cierto que todos rechazamos en lo más profundo de nuestro ser la mentira, la violencia, el robo, el abuso...? Esto no sucede en razón de que la convención social o la tradición hayan moldeado nuestro cerebro sino porque nuestra esencia, nuestra humana naturaleza lo rechaza de plano. Ya se puede poner de acuerdo una mayoría en la legalidad de privar de cualquier derecho a una minoría que eso no cabe en Derecho, lo diga quien lo diga. Ya publiqué algo similar hace casi un año: ni la verdad es cuestión de mayorías ni se ajusta a Derecho (con mayúscula) todo lo que se aprueba.

Termino por dónde empecé. Digo que me rechinaron las neuronas al escuchar la tontada de que "en Derecho cabe todo", pero más me preocupa no haber oído a ningún miembro de ningún partido hacer alguna declaración denunciando semejante postulado totalitario: sin duda, nuestra clase política es nefasta, sean del partido que sean.

Ya que no podemos confiar en los políticos, me queda la esperanza de que sean nuestros jóvenes los que detecten que les están "robando la cartera" (y no sólo en lo económico). Como dice un amigo, la afirmación de que "en Derecho cabe todo" es TERRORISMO LÓGICO... ¡Por favor, politiquillos! ¡No pretendáis vendernos una burra vieja y coja! ¡En Derecho NO cabe todo!

El "terrorismo lógico" rompe al hombre

Addenda (17 de septiembre de 2023)

Me recuerda un amable lector que un alto magistrado afirma que se puede torcer el Derecho con el fin de "apaciguar" a la sociedad. Dice ese magistrado que no debe importar que la toga coja polvo, o algo similar...

Discrepo absolutamente con ese importante juez, porque la Ley debe ser igual para todos, de hecho, la Justicia se suele representar con una venda en los ojos para ilustrar que no ve sobre quién dicta sentencia. Al delincuente se le ha de aplicar la Justicia con todas las garantías, pero nunca "apaciguarle", puesto que ese modo de proceder debilita al Estado y anima a seguir delinquiendo.


sábado, 22 de julio de 2023

Lord Kelvin, discrepo de lo que dicen que dijiste

Lord Kelvin fue un físico británico famoso por la escala Kelvin, una escala de temperatura que tiene la particularidad de comenzar en el cero absoluto, esto es, en los –273,15 ºC. El cero absoluto es inalcanzable, pero fascinante por la variedad de fenómenos asociados a la falta de movimiento de las partículas que se hallan a 0 K. En ese estado,  ¿se cumple el principio de indeterminación de Heisenberg? ¿los cristales son perfectos o se producen condensados?

Además de en la termodinámica, lord Kelvin destacó en el campo de la electricidad y realizó importantes aportaciones en ingeniería, todo lo cual le valió el título de lord, entre otros muchos reconocimientos. También hizo algunas predicciones que resultaron erróneas, todo sea dicho. No obstante, es citado en muchas ocasiones por el siguiente fragmento de una conferencia dictada en Institution of Civil Engineers el 3 de mayo de 1883:

"I often say that when you can measure what you are speaking about, and express it in numbers, you know something about it; but when you cannot measure it, when you cannot express it in numbers, your knowledge is of a meagre and unsatisfactory kind; it may be the beginning of knowledge, but you have scarcely in your thoughts advanced to the stage of Science, whatever the matter may be."

Que podríamos traducir más o menos así:

"A menudo digo que cuando puedes medir de lo que estás hablando y expresarlo en números, es que sabes algo al respecto; pero cuando no puedes medirlo, cuando no puedes expresarlo en números, tu  conocimiento es pobre e insatisfactorio; puede ser el comienzo del conocimiento, pero tú apenas te has acercado en tus pensamientos al estado de Ciencia, sea cual sea el asunto de que se trate."

Pues bien, aunque yo no soy lord ni lo voy a ser, discrepo de esta famosa sentencia. No todo lo cuantificable es Ciencia ni toda la Ciencia debe venir cuantificada. Me explicaré. Los físicos describimos el comportamiento de la Naturaleza, es decir, respondemos al cómo, pero no tenemos herramientas para conceptualizar, para explicar el qué.

Veamos un ejemplo con el movimiento. Somos capaces de formalizar matemáticamente la velocidad y asignarle un número, pero no encontramos respuesta a la pregunta de qué es el movimiento. Para ello hemos de recurrir a la Filosofía, que también es Ciencia, aunque no sea empírica.

¿Qué es el movimiento desde un punto de vista filosófico? Es el paso de la potencia al acto. Y esta definición no es pobre ni insatisfactoria. De hecho, la Filosofía representa el primer grado de abstracción, las Matemáticas el segundo y las ciencias empíricas el tercero. ¡Ojito, que hay rangos!

Como ya he dicho alguna vez, vivimos en una sociedad que se deja deslumbrar por los números, pero no sabe nada de Filosofía. Los conspiranoicos están convencidos de que la reducción de las asignaturas humanísticas en general y filosóficas en particular en los planes de estudios es intencional, para conseguir ciudadanos-borregos. Yo no lo sé, pero sí que estoy de acuerdo en que a menos conocimientos humanísticos menos libertad y más manipulación a través, precisamente, de los números. Por eso recomiendo leer, para desarrollar un sano espíritu crítico.

Volvamos a lord Kelvin. En realidad, lo que dijo no es exactamente lo que se suele citar, sino algo más. Su discurso comenzó así:

"In physical science a first essential step in the direction of learning any subject is to find principles of numerical reckoning and methods for practicably measuring some quality connected with it."

Esto es:

"En la ciencia física, un primer paso esencial en el aprendizaje de cualquier tema es encontrar principios de estimación numérica y métodos para medir practicablemente alguna cualidad relacionada con él."

Y ahora, ante el texto completo, sí que puedo manifestar mi conformidad. Lord Kelvin no hizo una afirmación general, sino que se limitó a la Física. Hay que tener cuidado con las referencias sesgadas, porque nos pueden inducir a extraer conclusiones falsas.

No quiero terminar sin referirme a que nuestro lord era un ferviente creyente anglicano que iba todos los días a misa. Esto va por los que afirman que para hacer ciencia de calidad hay que ser ateo. Nada más lejos de la realidad. De hecho, lord Kelvin está enterrado en la abadía de Westminster junto a Isaac Newton, otro insigne físico y teólogo anglicano, de quien se estima que más de un tercio de su producción científica fue sobre teología.


martes, 11 de julio de 2023

Mi idolatrado estudiante

Este mes de julio se cumplen 70 años de la publicación de Mi idolatrado hijo Sisí, de Miguel Delibes. En esta novela se nos cuenta la vida de Cecilio Rubes, un frívolo y egoísta comerciante de sanitarios y bañeras que, aburrido de la vida tras seis años de matrimonio, decide tener un hijo, a pesar de que cuando se casó le advirtió a su esposa que no deseaba descendencia.

"A Cecilio Rubes no le gustaban los niños. Entendía que de todos los martirios conocidos, soportar a un niño era el más metódico y refinado.”

Cecilio educa a su vástago de una manera extremadamente complaciente, incluso en contra del parecer de su mujer. No le importa si el chico deja de estudiar, frecuenta malos ambientes o no respeta a los demás. En el fondo, le consiente todo por su propia comodidad. Lamentablemente, el pequeño Sisí termina siendo víctima de esa educación poco rigurosa y se convierte en un mujeriego veleidoso y vacío, acostumbrado a que se haga siempre su voluntad.

“—¡Cielo santo! —chilló Rubes—. Trataste pocas criaturas en la vida, ¿verdad querida? Bien, ¿cuándo vas a darte cuenta de que ni el arte, ni la ciencia, ni la educación se encuentran en los libros? Para tratar a tu hijo, Adela, no te debes guiar de un libro, sino de tu propio corazón. ¡Eso es!
Insistió Adela:
—No soy partidaria de blanduras con los chicos, Cecilio, ya lo sabes. ¿No crees que con esta actitud no hacemos más que perjudicarle?
Perjudicarle, perjudicarle... ¿Piensas que un niño es más feliz llevándole siempre la contraria que viviendo su vida libremente?”

La historia termina de manera dramática, pero previsible, sin duda. Creo que el fondo de la cuestión es absolutamente actual. Vivimos tiempos controvertidos en educación... Como nos alerta Daniel Arias-Aranda, estamos engañando a los estudiantes en ese iluso afán de procurarles felicidad a base de ahorrarles todo esfuerzo. Es todo lo contrario: el joven, de suyo, se colma de satisfacción cuando supera los desafíos a los que se enfrenta.

Nuestros neopedagogos de despacho proclaman que hay que escuchar al alumno (aunque ellos no escuchan a los profesores), como si la enseñanza consistiera en agradar. No, el auténtico maestro debe ser un líder en el sentido etimológico del término, esto es, un guía que conmina a sus discípulos a avanzar por el camino de la verdad con el ejemplo de su esfuerzo y el encanto de su saber.