miércoles, 7 de junio de 2017

Vídeo-cápsulas educativas, ¿majadería o subterfugio?

Ayer escuché por primera vez esto de las “vídeo-cápsulas educativas” y me vino a la cabeza el libro de Ricardo Moreno Castillo titulado La conjura de los ignorantes en el que alerta del lenguaje hueco de la pedagogía como causa de los pésimos niveles de conocimiento de nuestros alumnos así como del fomento de su irresponsabilidad y mal comportamiento.
Nos advierte el autor de que las citas de los pedagogos que comenta en su libro pueden parecer de risa pero lamentablemente no lo son. Pues lo mismo digo yo: aunque lo de las vídeo cápsulas educativas puede parecer de risa no lo es. ¡Hay alguien que lo dice en serio!
¿Qué es una vídeo cápsula educativa? Por lo que he investigado, es un vídeo corto en el que se explica algo. Por ejemplo, aparece un gachó presentando a Albert Einstein como físico alemán de origen judío con una foto de fondo y un letrero sobreimpresionado en el que pone “teoría de la relatividad general”. A continuación, el gachó en cuestión lee de wikipedia lo que es dicha teoría y se despide de nosotros deseando que nos haya sido útil y pidiendo que le demos al “like”. ¡Vamos!¡El colmo de la innovación educativa!
Todo esto demuestra mi tesis de que poco a poco apartamos de nosotros la fastidiosa tarea de leer para pasar a formarnos a través del vídeo como ya comenté en la entrada “¿Volvemos a la Edad Media?”.
De la misma manera que para alimentar a nuestros hijos les damos alimentos variados y nutritivos y no píldoras, no entiendo por qué renunciamos a los buenos libros y confiamos en vídeos para formar a nuestros jóvenes. Creo que con los Teleñecos es más que suficiente.
Lo peor es que la propuesta de las vídeo-cápsulas se promueve en un departamento universitario que no es de un área de conocimiento relacionada con la pedagogía sino con la ingeniería. Y no sé cómo vamos a confiar en ingenieros formados a base de cápsulas educativas. Para más inri, todo esto ocurre mientras que, en el colmo de la cursilería, hemos empezado a llamar a la universidad espacio de educación superior. No parece muy “superior” ver como leen wikipedia en un vídeo cuando se puede estudiar un libro con la materia bien desarrollada y consultar a un profesor que domine la materia.
La verdad es que todas las patologías de la secundaria que describe Ricardo Moreno en su último libro empiezan a colonizar la universidad a velocidad de vértigo. Se nos han llenado los departamentos de expertos educativos y expertos en calidad... que, para colmo de males, nos imponen sus majaderías ante el estupor, la incredulidad e incluso el cabreo de los legos en el lenguaje hueco de la pedagogía.
¿Y cuál es la causa de esta rápida infección? En mi opinión, parte del problema está en que ser experto en tu área de conocimiento es arduo y requiere años de trabajo mientras que decirse experto en calidad educativa sólo requiere tener la cara dura. No en vano, existe una coincidencia  casi plena entre los que no se saben su asignatura y estos expertos... que descaradamente utilizan para sus cápsulas aquellos trabajos desarrollados por otros.

vídeo-cápsulas educativas

domingo, 4 de junio de 2017

Sobre la exigencia en la enseñanza

Acabo de leer la última entrada en el blog de Alberto Royo y no he podido reprimir la idea de copiar y pegar un párrafo completo. Ahí va:

"Quienes nos dedicamos a la enseñanza sabemos bien que la exigencia es esencial. Todos, profesores y no profesores, deberíamos saberlo. Pero no se trata de una exigencia caprichosa sino procedente de la experiencia y del convencimiento de que solo con una actitud adecuada, con interés y perseverancia, uno puede progresar en el aprendizaje. Es momento de decir las cosas claras, de olvidarnos de eufemismos y frases políticamente correctas y de oponernos a quienes pretenden comerciar con el futuro de nuestros alumnos y nuestros hijos, vendiendo pócimas mágicas y soluciones milagrosas. Y de replicar a quienes se arrogan la exclusiva de conceptos que son inherentes al conocimiento, como belleza o emoción (la emoción está en el conocimiento y es a través de este como aprendemos a apreciar la belleza). Se puede encontrar deleite en el aprendizaje, pero no todo aprendizaje puede ser divertido ni del gusto de los estudiantes. Precisamente lo que un buen profesor ha de hacer es abrir los ojos de sus alumnos a un mundo desconocido."

El enlace a la entrada de Alberto está aquí.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Adelaida, La Prejuiciosa

Según la RAE, un prejuicio es una opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal.
Estos días hemos conocido la sentencia del Tribunal Supremo según la cual los colegios que siguen el método de educación diferenciada tienen derecho a ser subvencionados con fondos públicos porque no incurren en ningún tipo de discriminación. Textualmente dice el alto tribunal: “no se puede asociar la enseñanza separada con la discriminación por razón de sexo”
En consecuencia, la Junta de Andalucía deberá restablecer el concierto que eliminó alegando que agrupar en aulas distintas a niños y niñas es una práctica discriminatoria.
Al conocerse la noticia, Adelaida de la Calle, Consejera de Educación de la Junta, declaraba, según escuché en un programa de radio, que acatarían la sentencia (¡memos mal!) pero que la coeducación (colegios mixtos) es la única educación que garantiza la igualdad y previene la violencia de género.
Me llama la atención esta afirmación rotunda que no es más que una opinión personal sin sustento científico. ¿Qué tiene que ver que los niños y niñas compartan o no aula con la igualdad y la violencia? La experiencia no demuestra lo que afirma esta señora: después de 40 años de coeducación mayoritaria en España comprobamos como la violencia de género, lejos de atajarse, es un problema en crecimiento.
Tanto la coeducación como la educación diferenciada tienen, según estudios de especialistas de todo el mundo, ventajas e inconvenientes. En mi opinión, el trabajo de Alan Smithers y Pamela Robinson de la Universidad de Buckingham titulado The paradox of single-sex and co-educational schooling me parece especialmente interesante por su neutralidad y rigor. El análisis se aborda desde múltiples puntos de vista: el rendimiento académico, la distribución de estudios superiores seguidos, el desarrollo emocional, las preferencias de profesores y alumnos, la opinión de los padres, etc. Después de 30 páginas de un concienzudo y documentado análisis de todos y cada uno de estos aspectos, los autores concluyen que no es mejor ninguno de los 2 sistemas. Con cierta ironía señalan que la gente “sabe” que su sistema favorito es el mejor pero no puede probarlo… (“the beliefs are so strong and the evidence is so weak”).
Me parece grave que un político se arrogue el derecho a imponer sus opiniones en el ejercicio de su actividad ya que es un servidor público no un ingeniero social. En este caso, la elección del tipo de educación es un derecho de los padres y, le guste o no a la señora Consejera de Educación, su función es garantizar el derecho de los padres no poner cortapisas.
Quizá lo que debería hacer Adelaida de la Calle es fomentar una educación basada en el esfuerzo y en el conocimiento que garantizara a los más desfavorecidos el ascenso social. Y, puestos a vigilar los conciertos educativos, ¿por qué no impiden la doble financiación de algunos colegios concertados que reciben dinero de la Administración a la vez que exigen de manera encubierta cuotas a los padres?

Adelaida de la Calle


NOTA (9 de junio de 2017):
La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha cesado a la titular de Educación, Adelaida de la Calle, según informa hoy la prensa, como consecuencia de la remodelación de su gabinete.

martes, 2 de mayo de 2017

Vocación docente y prevención de riesgos laborales

El pasado 28 de abril se celebró el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo auspiciado desde 2003 por la OIT (Organización Internacional del Trabajo) con el fin de promover la prevención de riesgos laborales.
La prevención de riesgos laborales engloba todas aquellas disciplinas y acciones destinadas a conseguir unas condiciones adecuadas de vida y de trabajo que eviten los accidentes y las enfermedades profesionales. Es decir, hoy en día no se trata sólo de producir sino de hacerlo en un entorno digno que evite los riesgos y fomente un estilo de vida saludable.
Pues bien, a veces pienso que el profesor es el único profesional al que la sociedad empuja a trabajar en unas condiciones inadecuadas sin ningún atisbo de remordimiento colectivo. Sobre el papel, el trabajo del profesor es enseñar pero en la práctica es muy habitual que no se le permita hacer esta labor ya que el ambiente en clase no es el adecuado: los alumnos no prestan atención, no se respeta la autoridad del profesor, no se hacen las tareas encomendadas, no se puede expulsar a un alumno díscolo, las familias no apoyan al profesor, los padres atacan al profesor por cualquier causa, etc.
Es evidente que las condiciones en las que desarrolla el trabajo del profesor no son las oportunas pero en lugar de fomentar que sí lo sean sucede todo lo contrario: se le exige al docente que cuente con dotes especiales para “motivar” a los alumnos, que consiga mantener el orden y el silencio en clase sin el debido respaldo de los padres de los chicos, que mande la cantidad de deberes suficiente para que hagan algo en casa sin “agobiarse” y sin “molestar” a sus progenitores... y todo ello sin autoritarismo, con talante dialogante y “enrollado”.
Todas esas dotes especiales (que no figuran entre los atributos esenciales del profesor) se envuelven en la hermosa exigencia de que el docente ha de tener “vocación”. Así, para nuestra sociedad, si quieres ser profesor has que tener vocación docente... que es tanto como decir, “tienes que hacer que mi hijo aprenda aunque yo no lo haya educado, ni le exija, ni le obligue a portarse bien”.
¡Vamos! Que ser profesor es algo así como ser cura o misionero. Pero eso es una falacia de dimensiones galácticas. Pongamos el caso de un cura como arquetipo de vida de servicio. Se supone que tiene vocación pero si cuando se dispone a celebrar misa encuentra que sus feligreses, en lugar de guardar un comportamiento digno, se dedican a hablar y a tirarse pelotitas hechas con estampas de santos, todos comprenderemos que dé por finalizado el servicio y desaloje el templo de maleducados.
En nuestra sociedad, tener vocación de profesor no es equivalente, entonces, a sentir la llamada a enseñar sino que es equivalente a que dejarse humillar y faltar al respeto aunque no te permitan enseñar nada.
Que nuestra educación va mal es un hecho incontestable. Que la causa está en una sociedad enferma creo que es bastante verosímil.


viernes, 7 de abril de 2017

Pacto educativo: hablamos pero... ¿quién piensa?

El pasado lunes día 27 de marzo se celebró en el Senado una reunión por el pacto educativo que congregó a todos los consejeros autonómicos del ramo con el ministro Mendez de Vigo. En la prensa podemos leer detallada información acerca del encuentro (EL CONFIDENCIAL, ABC, EL MUNDO, LA VANGUARDIA y más).
Evidentemente no está mal que hablen nuestros políticos. De hecho no pararon de hablar. Intervinieron todos y cada uno de los consejeros además del ministro. Imagino que a la hora de comer estarían más que cansados de escuchar 17 discursos...
Hablaron pero, ¿qué dijeron? Por citar algunos, la consejera de Educación del País Vasco, Cristina Uriarte, pidió respeto al autogobierno afirmando que «se habla de pacto pero se obvia nuestro ámbito competencial» y se quejó de que Lomce no respetó «la singularidad». La consejera andaluza, Adelaida de la Calle, dijo que lo más importante es la vertiente "social y territorial", ya que sin ella el pacto estaría "descafeinado". Si no recuerdo mal lo que vi en el telediario, otro habló de evitar la segregación en las aulas, otro de respetar la voluntad de elección de los padres, etc. Y así podríamos ir sacando un entrecomillado a cada cual.
Y yo me pregunto, si el objetivo es proporcionar una buena educación a los ciudadanos, ¿qué trascendencia tiene el respeto al autogobierno? Me parece que el autogobierno es muy importante en cuanto a la organización política pero, ¿qué impacto puede tener en la enseñanza de las Matemáticas? ¿Y en la enseñanza de la Historia? Malo será que la Historia sea diferente según quien la cuente. Y respecto a la vertiente social, no encuentro nada más "social" que una buena educación basada en el mérito y el esfuerzo.
En lugar de salir a decir aquello del "y qué hay de lo mío", ¿no sería mejor pensar en los requisitos exigibles para ofrecer una buena educación a la sociedad y plasmarlos en una ley sencilla y comprensible?
Pues bien, la conclusión de la reunión fue que se van a crear tres nuevos foros de debate:
  • un grupo de trabajo en el seno de la Conferencia Sectorial para que las autonomías estén presentes en la negociación del pacto; 
  • la participación en el debate de los representantes del sector en el Consejo Escolar; y 
  • una ponencia en la Comisión General de las Comunidades Autónomas. 
Todo esto además de la Subcomisión para el Pacto Educativo del Congreso de los Diputados por la que no dejan de desfilar (y hablar) todo tipo de expertos y representantes de lobbies.
Hablar y hablar. Dialogar y dialogar. No sé si escuchar y escuchar... Pero, ¿alguien piensa?




martes, 28 de marzo de 2017

Algo de teoría

Me pidió Bea que escribiera “algo teórico”. Se lo debo desde hace tiempo pero de hoy no pasa. ¡Va por su cumple!
Se habla mucho de educación pero, ¿qué es eso de aprender? No soy un experto en el tema pero me lo he currado. Ojalá me lleguen comentarios que me ayuden a saber más.
El aprendizaje es el proceso a través del cual se adquieren conocimientos, destrezas, valores y actitudes. Esa adquisición es el resultado de la contribución de una variedad de actividades tales como la observación, la experiencia, el estudio, el entrenamiento, el razonamiento, la emulación, la curiosidad… Asumimos que es dinámico, supone cambio constante y no tiene conclusión ya que abarca toda la vida de una persona.
El aprendizaje, en su acepción más general, puede verse como un mecanismo de adaptación al medio y, en este sentido, es común al ser humano, a los animales e incluso a sistemas artificiales. No obstante, en el caso del ser humano el aprendizaje faculta a la persona para guiar su conducta adecuadamente como resultado de una óptima evaluación de cada situación. A diferencia de animales y sistema artificiales, en el ser humano existe intencionalidad, es decir, capacidad de darse el fin y por tanto libertad. Tanto animales como sistema artificiales están programados, no son libres. Los primeros están programados por el instinto mientras que los segundos siguen secuencias de instrucciones cuya traza está marcada por bifurcaciones preestablecidas. No se puede entender el aprendizaje humano si se separa de su libertad.
El objeto del aprendizaje es tan extenso, profundo y complejo como la realidad de cada persona. Incluye tanto destrezas elementales como usar los cubiertos hasta facultades tan espirituales como las relacionadas con la sensibilidad artística. Engloba desde aspectos prosaicos como el modo de vestir a principios morales a los que se atiene cada cual. El resultado del aprendizaje es singular en cada persona como consecuencia de las circunstancias de su propio proceso, de sus gustos e inclinaciones, su modo de ser y su libertad. En consecuencia, a pesar de que existen factores culturales comunes, cada persona es única e insondable.
El aprendizaje humano es social y se desarrolla de manera paralela en diferentes entornos: la familia, los amigos, los centros de estudio... La célula básica de la sociedad es la familia y constituye el núcleo central del aprendizaje. Un entorno en el que las relaciones deberían estar presididas por el cariño y la seguridad. Según la persona crece, el proceso de aprendizaje progresa en un ámbito social cada vez más extenso y presumiblemente enriquecedor. Con el paso de los siglos, se ha establecido la enseñanza intencional (escuela, universidad) con el fin de formar a las personas en todas aquellas disciplinas que facultan a los seres humanos para alcanzar sus objetivos y que difícilmente se pueden conseguir en la familia. Esta enseñanza intencional se articula en niveles por edades y agrupa los conocimientos en asignaturas.
Si el aprendizaje es social, estaremos de acuerdo en que la comunicación es un pilar fundamental. Por eso, en los primeros niveles de la enseñanza intencional hemos de esforzarnos por proporcionar las mejores destrezas relativas a la comunicación ya que un déficit de las mismas será un lastre en el futuro. Sin embargo, según subimos de nivel cuesta más ponerse de acuerdo en los contenidos que deben ser incluidos en los planes de estudio seguramente como consecuencia de la disparidad de criterio a la hora de identificar los objetivos del ser humano.
Lo que está claro es que los conocimientos contenidos en las asignaturas, sean las que sean, se han alcanzado con el esfuerzo de muchos hombres y mujeres a lo largo de mucho tiempo. Por poner un ejemplo, la geometría es una disciplina en la que encontramos contribuciones desde hace más de 3.000 años hasta nuestros días. La enseñanza intencional consigue presentar en muy poco tiempo lo que a la Humanidad le ha llevado siglos. Muchas veces perdemos de vista el extraordinario avance que supone contar con un profesor que te ahorra el aprendizaje por descubrimiento. En este sentido, podríamos diferenciar dentro del objeto del aprendizaje, aquellos elementos que representan conocimientos acumulativos de aquellos que no lo son. Respecto a los conocimientos acumulativos nunca nos situamos en la línea de salida: hoy sabemos más geometría, más física o más biología que generaciones pasadas.
No obstante, una cosa es que los conocimientos estén ahí, en libros o en Internet, y otra cosa es que los hayamos interiorizado. Saber que puedo encontrar información sobre geometría en Internet no significa que yo sepa geometría. El proceso de aprendizaje de la geometría supone memorizar unos conocimientos, ser capaz de relacionarlos y poder aplicarlos. Y este proceso supone un trabajo. Es consustancial al proceso de aprendizaje el esfuerzo que lleva emparejado. Evidentemente, este esfuerzo depende del objeto, de las circunstancias y de la personalidad... pero es insoslayable. Negar que hay que esforzarse para aprender es tanto como negar la naturaleza humana. Si existiera un modo automático para aprender –aunque sea desconocido hoy por hoy– entonces seríamos omniscientes, acto puro en cuanto al conocimiento, dioses al fin y al cabo... Pero, afortunadamente, ¡la ciencia infusa no existe!
Evidentemente, el interés, la motivación, la experiencia y la inteligencia son factores que ayudan a aprender minimizando el trabajo o dándole sentido. Y, por contra, la desatención, las deficiencias cognitivas o la falta de expectativas acrecientan el coste del aprendizaje. Sin embargo, tanto con viento a favor como con viento en contra, es necesario que exista voluntad de aprender. La persona debe empeñar su voluntad de manera que para aprender hay que querer aprender. Y negar esto es negar la libertad del ser humano pues es negar la intencionalidad de nuestros actos y nuestra capacidad de darnos el fin.
Ya he dicho que cada ser humano es único e insondable. Los resultados del proceso de aprendizaje en cada persona dependen de tantos factores que es un misterio conocer el impacto de cada uno de ellos. Por eso me suena ridículo oír hablar a los charlatanes de la pseudopedagogía de recetas uniformizadoras como si la educación fuera igual a montar una fábrica de lavadoras. Viktor Frankl, que estuvo en varios campos de concentración nazis, se admiraba de que hombres sometidos a las mismas crueldades reaccionaran de manera absolutamente diferente. Afortunadamente, ¡no todos somos iguales!
La enseñanza intencional es sólo una parte del proceso de aprendizaje y debe ser respetuosa con el resto de ámbitos en los que se desarrolla la personalidad de cada uno sin invadir lo que no le compete. De lo contrario corre el riesgo de faltar a la libertad. Y, a la vez, debe favorecer el mérito y el esfuerzo como elementos de impulso social... pero esto lo dejo para otra entrada porque ya me he alargado más de lo que quería.