viernes, 9 de marzo de 2018

La disciplina mejora el rendimiento académico

El título de la entrada les parecerá a muchos una evidencia pero para la dictadura de la santa innovación y la nueva pedagogía esta afirmación no es tan fácil de digerir. Los gurús de la modernidad perciben la disciplina en la enseñanza como una limitación a la felicidad vaporosa que debe reinar en el aula.
Ha tenido que venir la OCDE para señalar, a partir de los datos del último informe PISA, que la disciplina mejora los resultados más que el número de alumnos por aula. Del trabajo se ha hecho eco el diario EL MUNDO. No he podido encontrar el original aunque sí un resumen que además encuentra una relación inversamente proporcional entre el bullying y la disciplina.
Con todo, los neopedagogos se resisten a admitir los hechos. Nos dicen que el término disciplina ha cambiado. Ahora los alumnos no deben obedecer al profesor por miedo al castigo sino que debe haber un buen clima de convivencia y respeto, aseguran. Y añaden que vivir en sociedad supone acatar unas normas a todos los niveles.
Yo opino que lo que propugnan es lo de siempre. ¡Claro que debe haber un buen clima de convivencia! Basado en el respeto mutuo, en el deseo de aprender, en la buena educación... Y eso, en el fondo, supone ajustarse a unas normas. Nada ha cambiado.
Lo que sucede es que, a veces, no se dan esas condiciones y los alumnos se saltan las normas. ¿Qué hacer entonces? Renunciar a las sanciones es caer en la ingenuidad del que piensa que “to er mundo é güeno”. No hay norma sin régimen disciplinario, sin sanciones.
Pensemos en las normas de circulación. En principio todos las conocemos y las queremos cumplir pero cuando nos saltamos una de esas normas nos imponen una sanción que nos ayuda a “ir por el buen camino”. ¿Apelar a nuestra buen voluntad para eludir la multa nos servirá de algo? Sabemos que no.
Pues igual en la escuela. Es más, dimitir del deber de construir un buen ambiente en clase es faltar al derecho a aprender de los que se portan bien. Además de que, para que el profesor pueda desarrollar su labor correctamente, tienen que darse las condiciones adecuadas como ya comenté en otra entrada.
Nuestros brillantes neopedagogos no permiten que la realidad les estropee su fraudulenta ideología e incurren en contradicción: ¿normas sí, sanciones no?

disciplina

La imagen evoca una de las posibles causas
de la falta de disciplina en las aulas.


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